Glacier Peak desde Liberty Cap, Northern Cascades
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Haute Randonnée Pyrenéenne

Acabo de volver. Estoy entero y feliz. La HRP es ya historia y ahora queda recordarla

Elegantes líneas ultraligeras frente a las paredes del Gran Astazú

La Alta Ruta en 29 días, Impresiones generales

La ruta

Los Pirineos son una cordillera excepcional, llena de paisajes hermosos y ha resultado muy enriquecedor recorrerla de punta a punta, verla nacer, crecer y finalmente desaparecer en el Mediterráneo, a través de su inmensa variedad. Este es uno de los grandes valores de las rutas transpirenaicas , el ver la cordillera evolucionar como si estuvieras recorriendo su historia en lugar de su longitud. De esta forma, la ruta, en su conjunto, forma una unidad con un cierto sentido y convierte el viaje en una historia con principio, desarrollo y final coherentes. Es como salir de algún sitio para llegar a algún lado, algo no imprescindible para dar sentido a un viaje pero que aporta un valor añadido y lo hace más atractivo, si cabe.

Si hay algo que he echado de menos (o de más, según se mire) con respecto a viajes anteriores ha sido la falta de desconexión con la civilización. Hablo mucho y muy extensamente, a lo largo de este espacio web, sobre lo que ha significado para mí, como senderista y como persona, el haber tenido la ocasión de crecer como senderista en Norteamérica, donde es común estar a días de camino de la traza humana más cercana, donde no hay más refugios que el que tú lleves a tu espalda y donde sabes que cuando te encuentras a alguien en el sendero, es alguien con quien te puedes identificar porque llevará también a su espalda su refugio, su comida y habrá llegado allí necesariamente tras varios días de camino, igual que tú. Los Pirineos pueden parecer muy salvajes y agrestes (lo son) pero la civilización nunca está lejos. No voy a juzgar aquí si esto es bueno o malo porque, en el fondo, no es ni lo uno ni lo otro y, como casi todo en esta vida, tiene su cara positiva y su lado oscuro pero sí constato un hecho: la experiencia pirenaica me ha resultado, por esto, menos intensa, en muchos sentidos, que las de años anteriores.

Y no quiero necesariamente decir "más fácil" sino "menos intensa". A veces, precisamente, lo difícil era pasar por delante de un refugio y decir no a sus viandas y su calor; pasar junto a un pueblo y no pararse en el bar para tomarse un bocadillo y una cerveza. Cuando estas cosas, simplemente, no existen, se convierten en una especie de sueño dorado, una promesa para el final de la ruta y un símbolo de que, al final, a pesar de todo, la civilización tiene sus cosas buenas. Cuando, en cambio, no dejan nunca de estar alrededor, ponen difícil (psicológicamente, al menos) renunciar a ellas y adulteran, en cierto modo, el valor de su ausencia.

Los Pirineos, por todo esto, y por fin, están llenos de gente, y gente de lo más variopinto. Esto tampoco es malo en sí mismo pero conlleva una gran pérdida: esa sensación de complicidad que te hacía sentir cercanía y casi una inmediata simpatía por cualquiera con quien te cruzaras en medio de algún valle perdido de las Cascades o las Rocosas. En los Pirineos, viajas con la certeza de que la mayoría de la gente que te cruzas al cabo del día pasará esa noche en una cama, después de una cena a la mesa y puede que una sesión de televisión. Insisto, no juzgo si esto está bien o mal pero sé que no puedo identificarme con la mayoría de la gente que me cruzo. En mi caso, además, y al llevar una carga ligera, no era probablemente identificado como alguien que pasa su tiempo íntegramente en el monte ya que no cumplía el estereotipo de elementos-de-acampada-colgando-de-la-mochila, incluso mi aislante viajaba dentro.

He planeado y realizado una ruta lo más autónoma posible, dentro de unos límites, y me ha resultado raro y a veces frustrante pasar ante la civilización y sus comodidades y mirar para otro lado. En ocasiones, he cedido a la tentación, sobre todo en momentos difíciles y si bien eso me daba la tranquilidad psicológica de saber que en caso de problemas la civilización estaba ahí cerca sé que a causa de eso he perdido esa parte épica (a mi pequeña y modesta escala) de saberte sólo ante la naturaleza, sólo con tus medios y 100% responsable de tu futuro inmediato.

Sabía que iba a ser así pero no ha dejado de ser una sensación fuerte, una sensación de pérdida.

Dicho esto, los Pirineos me han entusiasmado como lo que son, unas montañas espléndidas, hermosas, agrestes y con unos paisajes sobrecogedores. La experiencia de la Alta Ruta ha sido enriquecedora, dura, intensa y es, a partir de ahora, un capítulo con título propio en mi vida, un capítulo con muchas cosas que recordar. Poco a poco iré contando por qué.

El tiempo (atmosférico)

Como es inevitable a lo largo de todo un mes, ha hecho prácticamente de todo. El patrón general tipo era de mañanas frías, días razonablemente calurosos y, especialmente en la vertiente norte, nubosidad vespertina que, en altura, acababa conviertiéndose en una molesta niebla que desaparecía durante la noche.

Hubo, de media, un periodo de mal tiempo por cada semana, a excepción de la cuarta, donde todo se puso algo patas arriba y fue diferente. Los periodos de mal tiempo duraron escasamente dos días con lo que la situación nunca llegó a ser seria. Las tormentas, habituales en montaña, siguieron patrones muy variopintos: a veces, respondieron al estereotipo de desarrollo por la tarde, descarga fuerte y vuelta a salir el sol pero en otras ocasiones sucedieron por la noche, a mediodía... en ocasiones, el ambiente tormentoso duró todo el día, o la noche, y en otras degeneró en un periodo sostenido de mal tiempo.

La cuarta semana, donde el enemigo a batir, en lo que a tiempo atmosférico se refiere era, a priori, el calor, la climatología estuvo muy revuelta, hizo menos calor diurno que durante las semanas anteriores, hubo mucho viento y tiempo, en general, revuelto y constantemente tormentoso, con un mar de nubes permanentemente anclado en la vertiente sur que a diario, a partir de mediodía, empezaba a ascender cubriendo las crestas de una molesta niebla. Inesperado, por mi parte, al menos. El último día de sendero supe que estaba prevista nieve por encima de 2000 m. y me alegré de no estar ya en esas cotas.

Los senderos

La Alta Ruta toma todo tipo de sendas y terrenos. A diferencia de las otras dos rutas transpirenaicas, no hay una señalización consistente pero casi siempre hay alguna señalización; eso sí, de lo más variopinto: desde marcas de pintura de colores y formas variados (rayas, puntos, flechas... rojo, blanco, verde, amarillo, azul y combinaciones...) hasta los ubicuos hitos. Los problemas de orientación eran diferentes según el lugar: en zonas bajas, la cuestión estaba en encontrar el camino correcto en el laberinto de pistas y senderos (especialmente, en el extremo occidental); en altura, los senderos llegaban a desaparecer y la ruta se convertía, en el mejor de los casos, en una línea de hitos a seguir.

En general, me ha sorprendido la escasa calidad de los senderos en el pirineo leridano, algo no necesariamente malo (simplemente, el reto es algo mayor) pero que no esperaba. Fue un alivio llegar a Andorra y encontrar unos caminos claros y fáciles de seguir comparables a los del parque nacional francés o a la media del pirineo aragonés.

Las dificultades potenciales y reales

El terreno marca, no hay duda, la dificultad de los diferentes tramos pero como es habitual en estos casos, soy de la opinión que el tiempo atmosférico es el factor principal. Quizá es tan psicológico como físico pero, al menos para mí, cuando hace bueno, todo parece fácil. Con buen tiempo, el terreno complicado orográficamente (sin senderos, a través de pedreras, neveros o pendientes extremas) puede llevar más tiempo y esfuerzo pero se pasa sin mayores sobresaltos. Todo es fácil cuando ves a dónde tienes que ir, incluso aunque no haya un camino que te guíe, cuando el suelo no es una pista de patinaje, aunque tengas que saltar sobre piedras mucho más grandes que tú mismo. En la Alta Ruta hay de todo esto pero tengo claro en mi memoria de todo lo vivido que cuando más difícil me han parecido las cosas ha sido cuando el tiempo se ha torcido.

Dicho esto, hay muchos tipos de mal tiempo y todo es diferente, también, según el terreno en que a uno le pille. Lo que en el valle es una lluvia suave y plácida que da lugar a un agradable paseo por el bosque húmedo por una pista amplia (por ejemplo), en altura puede significar una tensa lucha por llegar a ese collado antes de que la niebla se lo trague y los escasos hitos que marcan la ruta te dejen tirado a merced de un viento helado. La falta de visibilidad, especialmente si va unida a lluvia, viento y frío, ha sido, en general, lo que más inquietud me ha causado aunque, a la postre, tales situaciones (que se han dado, a veces) nunca han tenido consecuencias. Ya digo que es, probablemente, algo tan psicológico como físico pero el peligro potencial está ahí.

Con buen tiempo (y sin amenaza aparente de empeoramiento), el terreno más agreste (Gourges Blancs, Literola, Mulleres...) resultó sencillo y divertido. El mal tiempo convirtió en un pequeño infierno muchos otros tramos que sobre el papel eran mucho más sencillos. El hecho de que la Alta Ruta no siga un camino marcado de tal forma que puedas confiar en él para guiarte añade ese punto de incertidumbre que, en malas condiciones, cobra su dimensión.

Conclusiones

-- apartado por completar --

Calendario

Día
Inicio Final Horario Pernocta Tiempo Observaciones
1 Hendaya Col de Palomeras 7.30 - 20.20 Spinnshelter Bueno. Calor  
2 Col de Palomeras Col d'Hauzay 8.20 - 20.00 Spinnshelter Bueno. Calor Mal tiempo aproximándose
3 Col d'Hauzay Col Bagargui 8.00 - 19.00 Gite d'etape Niebla densa Tiempo mejora hacia el final del día.
4 Col Bagargui Arres d'Anie 7.00 - 21.15 Spinnshelter Bueno. Jornada muy larga. Noche ventosa
5 Arres d'Anie Refugio d'Arlet 7.00 - 19.15 Ref. Arlet Bueno pero tormentoso Reaprovisionamiento en Lescun. Mucho viento por la noche.
6 Arlet Candanchú 8.20 - 14.30 Albergue Valle de Aragón Bueno. Tormentas por la tarde Encuentro con compañera de viaje. Tarde libre.
7 Candanchú Lac de Peyreget   Hex 3 Regular. Niebla por la tarde  
8 Lac de Peyreget Vallée d'Arrious   Hex 3 Bueno. Niebla por la tarde  
9 Vallée d'Arrious Ibones de Arriel   Hex 3 Bueno. Muy malo por la noche  
10 Ibones de Arriel Sallent de Gállego   Albergue Foratata Malo. Lluvia y frío. Tarde libre, mal tiempo.
11 Sallent de Gállego Oulettes de Gaube 7.15 - 17.40 Cave 2 Malo por la mañana. Bueno después De nuevo en solitario.
12 Oulettes de Gaube Espuguettes 7.45 - 19.20 Cave 2 Bueno. Niebla por la tarde Ascenso a Petit Vinegmale. Reaprovisionamiento en Gavarnie.
13 Espuguettes Valle de la Barrosa 7.45 - 19.30 Cave 2 Bueno  
14 Valle de la Barrosa Vallon d'Aygues tortes 8.30 - 20.15 Cave 2 Bueno Jornada muy larga.
15 Vallon d'Aygues tortes Valle de Remuñe 8.00 - 18.40 Cave 2 Bueno Gourges Blancs y col inferior de Literola.
16 Valle de Remuñe Pleta de Mulieres 7.20 - 18.30 Cave 2 Bueno Col y Tuc de Mulleres.
17 Pleta de Mulieres Salardú 7.15 - 18.40 Albergue Era Garona Bueno. Tormenta vespertina Jornada maratoniana
18 Salardú Bordas de Pina 8.30 - 19.45 Borda Bueno. Tormenta nocturna Largos trechos de senderos precarios o sin senderos.
19 Bordas de Pina Valle de Noarre 7.40 - 15.45 Cave 2 Regular. Malo a partir de la tarde  
20 Valle de Noarre Refugio de Baborte 7.45 - 17.10 Refugio de Baborte Malo Descenso a Pla de Boavi por la pista, a causa del mal tiempo.
21 Refugio de Baborte Refugio de Sorteny 8.40 - 18.50 Refugio de Sorteny Bueno  
22 Refugio de Sorteny Etang de Couart 7.40 - 19.15 Cave 2 Bueno Reaprovisionamiento en Soldeu.
23 Etang de Couart Barrage de Lanoux 8.00 - 17.40 Cave 2 Bueno  
24 Barrage de Lanoux Vallée d'Eyne 8.00 - 18.50 Cave 2 Bueno Pico Carlit
25 Vallée d'Eyne Les Conques 8.00 - 17.40 Cave 2 Bueno. Tormenta nocturna Niebla en la cresta por la tarde.
26 Les Conques Cortalets 7.15 - 16.30 Cave 2 Tormentoso Canigó
27 Cortalets Amelie les bains 8.00 - 16.45 Cave 2 (camping) Bueno/tormentoso Descenso a 220 m.
28 Amelie les bains Col de l'Ouillat 7.30 - 18.30 Gite d'etape Bueno/tormentoso  
29 Col de l'Ouillat Banyuls sur mer 8.30 - 16.00 Cave 2 (camping) Bueno/tormentoso  

 

 

Análisis de rendimiento de los elementos más significativos

Refugio

Planteamiento

Unos pocos meses antes de afrontar esta ruta, asumía que la Cave 2 de Golite sería mi opción óptima como refugio para uno. Después de unos cuantos ensayos con material un poco (o no tan poco) más extremo, me replanteé la cuestión hasta el punto de descartar la Cave 2. El ahorro de peso podía llegar a ser espectacular y las experiencias, positivas, me ayudaron a envalentonarme. El Siltarp 5'x8', una simple lona rectangular de 1.50 x 2.40 m, me parecía aún demasiado exhiguo para una ruta tan larga; de la necesidad de algo así de simple pero que ofreciera algo más de protección nació el Siltoldo y, en principio, este era el máximo candidato a venirse a los Pirineos.

Mientras, y ante la duda, decidí que era razonable tener alguna carta más que jugar y me hice con un "engendro" comercial, el Spinnshelter de Gossamer Gear que, construído en nylon spinnaker y con unos 300 gr. (una vez selladas las costuras y añadidos los cordajes), me ofrecía un diseño más elaborado y más espacio protegido que el Siltoldo a cambio de cambiar el ya de por sí liviano silnylon por el semitransparente spinnaker... el Spinnshelter, mi refugio de papel.

El virus del ultraligerismo se propaga rápido, a veces, y no hay quien lo pare. Lo que hace poco me parecía ligero (Cave 2) ya me suena pesado. A pesar de la premura y de que ni Siltoldo ni Spinnshelter han pasado por el necesario periodo de pruebas y sólo se han enfrentado a condiciones benignas (porque el tiempo no se encarga), será uno de los dos el que se venga.

Al final, preferí confiar mi bienestar a los profesionales que a mi dudosa habilidad con la máquina de coser y me llevé el Spinnshelter.

Cuando, durante 4 días, compartí sendero con mi viajera a pie preferida, lógicamente, necesitábamos un refugio más grande y aprovechamos para hacer la inauguración oficial en larga ruta de nuestra nueva y reluciente Hex 3.

Finalmente, la Cave 2 tuvo su oportunidad. La explicación, a continuación.

Spinnshelter

Afrontó lluvia ligera y viento moderado. Con la lluvia, ningún problema. El viento provocó mucho ruido del material, movimiento general y la sensación de que aquello iba a salir volando en cualquier momento pero superó la noche sin ningún incidente real ni secuela aparente. De todas formas, dormí bien poco. Salí a reajustarlo al menos un par de veces para bajar su perfil y hacerlo más discreto; no era fácil porque el terreno era muy rocoso y era complicado clavar las piquetas, quizá por ello no conseguí una configuración que me hubiera dado más confianza.
Me resultó un tanto limitado en espacio (factor psicológico más que físico) ante condiciones adversas.
Preferí pasar una noche dentro de un refugio a utilizarlo en una zona relativamente expuesta ante la perspectiva de viento racheado y fuerte y posible lluvia tormentosa (hubo mucho viento pero no lluvia, a la postre). Esto me hizo ver que no confiaba en el Spinnshelter lo suficiente.
Decidí cambiarlo por un producto similar pero más grande y de un material más resistente tras la primera semana, cuando tuve oportunidad. Creo que hubiera funcionado bien para el resto del viaje pero mi falta de experiencia con él me provocaba falta de confianza y creaba inquietud en cuanto las condiciones se torcían.

Spinnshelter en el col d'Hauzay

Hex 3

Usada 3 noches, mientras fuimos dos. Soportó lluvia muy fuerte y de larga duración. No tuvo que soportar viento significativo. Contra la lluvia, funcionó muy bien salvo porque las costuras, que no estaban selladas, terminaron goteando levemente. Una de ellas, la correspondiente a uno de los lados de la cremallera, goteó fuertemente; en la costura bajo tensión eran visibles los huecos dejados por el hilo. Parece evidente que conviene sellar las costuras, especialmente esta.
La planta es grande y no siempre fue fácil encontrarle un sitio en zonas pedregosas. Nunca conseguí que el suelo formara adecuadamente la bañera y aún no sé por qué.
La Hex 3 da la sensación de ser muy sólida, a prueba de bombas y nos hizo sentir muy seguros. Es muy espaciosa para dos y todo su material.

Hex 3 en el valle de Arrious, el Midi d'Ossau al fondo

Cave 2

Soportó lluvia fuerte, algo de granizo leve y bastante viento. Lo hizo todo muy bien, como de costumbre. Vino a sustituír al Spinnshelter y básicamente cumplió su misión de devolver la confianza y la paz psicológica que trae el saber que tienes un refugio capaz de capear lo que le echen. El único problema notado fue la condensación intensa cuando había sido montada para condiciones extremas (tormentas) que llegaron y pasaron, dejando un ambiente húmedo y sin viento. Corregir el montaje, en uno u otro sentido (o montarla originalmente) fue complicado en zonas altas y pedregosas (a causa del terreno pedregoso, claro está).
Como ya es sabido, máxima protección significa alta seguridad pero a un precio: la Cave 2 se convierte en un sarcófago.

Cave 2 en la esplanada de Les Conques, Pirineo oriental

Mochila

Granite Gear Virga

Excelente. Tiene el tamaño perfecto para meterlo todo dentro (aislante incluído) formando un bulto compacto y cómodo de llevar y con 6 días de comida no estaba aún llena a reventar. Conseguí solucionar el problema que me había dado en otros viajes (rozaduras en la parte inferior de la espalda, donde los huesos de la pelvis sobresalen un poco (los míos, al menos)) a base de destensar el cinturón lumbar y las hombreras y hacer que la mochila descansara un poco más baja, no al contrario, como había intentado hasta entonces. El peso descansaba, de esta forma, casi íntegramente en los hombros pero esto nunca supuso un problema, ni siquiera al comienzo de cada sección, cuando la carga era máxima: el conjunto seguía siendo lo suficientemente ligero y ni siquiera esa protuberancia en mi clavícula derecha se quejó.

La Virga es muy cómoda si se empaqueta todo correctamente. Es minimalista pero el acolchado de las hombreras es muy bueno y, en contra de la opinión general de la comunidad senderista, los bolsillos sí me han resultado útiles (la botella de agua iba en uno).

El único problema que ha quedado ha sido el sudor en esa espalda difícil de ventilar. A veces lo intenté descansando algo de peso en la cadera pero la postura no era muy natural y quería evitar las famosas rozaduras. Un aislante más rígido hubiera ayudado pero se trata de usar lo que hay, no de modificar lo que hay para que funcione mejor en su uso secundario. De todas formas, el sudor sólo fue insoportable en los días de más calor/humedad; el resto del tiempo, bastaba el breve descanso de la comida para secar camiseta y mochila, no era tan grave.

Collada de Meners, norte de Andorra

Saco de dormir

Nunatak Arc Special (imagen)

Aceptable. Pasé frío algunas noches pero sólo en una de ellas agoté los recursos (chaqueta aislante), en Oulettes de Gaube, donde el termómetro bajó hasta -3º C. El resto, con temperaturas habituales entre 0º y 5º C por las mañanas, si pasé algo de frío fue más por evitar la maniobra de vestir la chaqueta. Eso sí, vestí el antiviento casi todas las noches. Rara vez usé el pantalón; los pies permanecieron siempre calientes.

Me he dado cuenta que, cuando el Arc se coloca ajustado, es más difícil darse la vuelta sin provocar alguna corriente. No es un gran problema pero está bien saberlo.

En general, me ha servido bien y volvería a llevarlo. Por 430 gr., es un valor excepcional.

Calzado

Zapatillas Vasque Velocity

Notable. Muy cómodas y mis tobillos nunca echaron de menos la protección que no tenían. Las suelas están ya bastante gastadas pero han llegado al final con solvencia. La falta total de impermeabilidad pesa un poco cuando la vegetación está saturada de agua pero ayuda mucho saber que no tiene mayor importancia llevar calcetines húmedos porque se van a secar enseguida.

Es difícil decir cómo hubiera sido la ruta con otro calzado más pesado pero el hecho de haber mantenido una excelente salud en los pies con el esfuerzo tan grande al que les he sometido es, probablemente, en buena parte, gracias a un calzado adecuado. Digo lo mismo de las plantillas conformables que, posiblemente, algo han tenido que ver también.

Mirando al mar. Zapatillas contentas de haber llegado al final

Aislante

Artiach de espuma de alta densidad

Aceptable. Frágil y blando (está bastante aplastado ya) pero es el precio de que sea tan ligero, esto es, se resiente la durabilidad pero no las prestaciones; al menos, no hasta el fin del viaje. Nunca he notado frío proveniente del suelo, ni siquiera en las noches de temperaturas más bajas, con lo que la conclusión es que ha funcionado y ha resultado suficiente aunque sospecho que más de una vez ha estado cerca de su límite.

Llevé el aislante íntegro, sin recortar: 185 x 55 x 1.2 cm

Enrollado. La gomita es de otro aislante

Un poco largo para Epi y Blas

Al ser poco consistente, no ha funcionado tan bien como armazón de fortuna para la mochila pero esa no es su función principal (la ha cumplido bien, también, de todas formas).

Suelo

Lámina de Polycro Gossamer Gear

Aceptable. Ha cumplido su misión de mantener aislante y saco limpios y libres de la humedad del terreno y, aunque parezca increíble, dado lo fino que es, no tiene ni un rasguño tras 20 noches de uso, algunas en terreno terroso/pedregoso. No ha habido episodios de lluvia invadiendo el interior del refugio con lo que no ha tenido que contender con eso. La menor brisa lo levantaba en los bordes y era necesario usar pesos: las zapatillas, botellas de agua o alguna piedra.

Así de pequeño se puede hacer

 

A pesar de haber hecho lo que se esperaba de él, este es un elemento que no espero que sobreviva para rutas largas. Un suelo en bañera y mejor anclado está en proyecto.

Ropa

Aceptable. Todas las piezas han cumplido su misión y no he echado de menos nada, a pesar de haber ajustado más que nunca para una ruta larga. Mención especial para la camiseta titular, de Millet que, a pesar de las enormes sudadas que se ha llevado, se ha mantenido siempre razonablemente soportable y, cuando la he lavado, ha secado inmediatamente y ha quedado prácticamente libre de olores a pesar de haber sido lavada sólo con agua. La camiseta suplente / para dormir ha tenido un trabajo mucho más fácil pero ha cumplido bien su principal misión: pesar poco en la mochila.

Mi camiseta favorita (y tengo muchas...)

Ese color...

Los calcetines de lana (Smartwool light hiker) han aguantado el trote como unos campeones y sólo recuerdo un momento muy puntual en que sentí frío en los pies (la mañana de los -3ºC). Secaban razonablemente bien tras los lavados (y, hacia la segunda parte del viaje, los he lavado casi a diario). Como con la camiseta, los suplentes (Bridgedale, cortos, principalmente lana pero no 100%) han tenido un trabajo más sencillo, sólo han sido para dormir. Pesan muy poco.

Pelo de oveja... un poco transformado

La chaqueta O2 Rainshield sigue sorprendiéndome por lo bien que transpira y lo impermeable que es y, en definitiva, por lo bien que funciona, con ese diseño tan tosco (mejor, ese no-diseño, saco-de-patatas) y esa apariencia de papel que tiene. Funciona, es un hecho.

Lo sé... ese color, otra vez...

La chaqueta aislante resultó más que suficiente para las temperaturas nocturnas y mañaneras y nunca aguantó puesta más de unos pocos minutos tras iniciar la marcha. MEC Northern Lite pullover no es lo más sofisticado del mercado pero aún es abrumadoramente mejor que cualquier forro polar. Calienta más que un forro de grosor medio y pesa casi la mitad. Interior y exterior en nylon (ni sé cuál) y aislamiento Primaloft.

300 gramitos de nada

La camiseta cortaviento ha seguido demostrando su valor incalculable en un sistema de capas. Añade una cantidad desmesurada de versatilidad por unos míseros 80 gr. Montane Featherlite smock, Pertex Microlight.

"Eso" de la izquierda, empaquetado (la bolsita no vino a la ruta; cosas de viajar ultraligero)

Los pantalones, desmontables Francitel en nylon Supplex, han llegado al final de milagro, llenos de agujeros y con un buen parche de cinta americana en un siete tamaño XL pero es que estaban muy viejitos ya.

un poco de cinta americana...

... y ¡voilá! pantalón nuevo

La minifalda de silnylon sigue demostrando ser la prenda impermeable perfecta en verano por debajo de la cintura. Usarla en la civilización mientras se seca el pantalón que he lavado ha supuesto un reto nuevo y distinto resuelto con, digamos, éxito. No tengo fotos de esto, lo siento.

Hornillo

Coleman F1 Ultralight

Aceptable con un pero: el mecanismo de atornillar/desatornillar para plegar los soportes se atoró en dos ocasiones y la segunda fue para siempre. Urgando para intentar arreglarlo, me llevé por delante una pestaña de la temida pieza de plástico y decidí que era mejor no tocar más. El quemador siguió funcionando bien y a buen rendimiento pero provoca cierta desconfianza que algo nuevo empiece tan pronto a tener achaques.

Spontex

Indispensable. Tan pequeño elemento merece su apartado particular porque su utilidad va más allá de lo imaginable: secar la condensación en la lona, toalla para el cuerpo (tanto en montaña como en civilización) y única forma de atreverme a lavarme al final de la jornada en algún río o lago de aguas heladas cuando el sol ya se ha ido y el termómetro está en números de una cifra. Insisto, indispensable.

Spontex secándose al sol. Coll de Calberante

Paraguas

No lo usé siempre que llovió ya que hubo alguna ocasión en que preferí evitarme el tedio y mojarme un poco pero agradecí tenerlo en varias ocasiones, especialmente cuando me pasé una agradable mañana caminando bajo lluvia tranquila pero constante sobre una buena pista en el la bajada a Pla de Boavi (día 20). Aparte de eso, es un elemento que proporciona confianza aunque probablemente prescindible, estrictamente hablando, en unas montañas donde mantenerse seco no es tan crucial ya que siempre hay vías de escape a mano. Yo prefiero jugar a ser autónomo, para mí, el paraguas es imprescindible.

No, Leki no fabrica paraguas... son cosas mías...

Piolet

Camp XLA210

No hizo todo el camino. Me hubiera sentido un poco ridículo (por mí mismo, no por el "qué dirán", eso me da igual) salir con él desde Hendaya después de haber estado contando gramos. Teóricamente sólo útil en el alto Luchon; concretamente, en el col de Gourges Blancs, collado inferior de Literola y zonas intermedias.

El XLA se vino por correo hasta Gavarnie, última estación antes de la zona en cuestión y la idea hubiera sido reenviarlo a casa. Por desgracia, esto último no fue posible de forma directa (hubiera tenido que desviarme de la ruta y, francamente, prefería cargar con los 265 gr. del trasto) y acabé sintiéndome un poco ridículo paseando mi piolet por todo el pirineo oriental.

Lo peor de todo es que ¡no llegué a usarlo! Aunque sé de gente que lo echó de menos pocos días antes de que yo pasara por allí. Todo dependía de las condiciones climáticas en las zonas nevadas. Especialmente, el collado inferior de Literola tiene un descenso en pendiente muy pronunciada que, con nieve dura, hubiera hecho el piolet muy útil y hasta ¿imprescindible?... muy peligroso sin él, al menos. En cualquier caso, tuve la suerte de cruzar entre Gourges Blancs y Literola con buen tiempo y la nieve estaba blanda en superficie con lo que los bastones bastaron para ayudar a guardar el equilibrio. El XLA permaneció a la espalda.

Banyuls. Un piolet en la playa. Muy útil para sacar fotos estúpidas

 

El reto ultraligero

He planteado este recorrido de la HRP siguiendo en lo posible la filosofía (ultra)ligera; al menos, mi versión del senderismo ultraligero o, dicho de otra forma, lo que mi experiencia actual me permite alcanzar. Y lo he hecho así por dos razones básicas: por un lado, por pura necesidad: 29 días para una ruta típicamente descrita en 6 semanas es un reto considerable y viajar ligero será un arma importante para conseguirlo. Por otro lado, por simple comodidad: está claro que cargar 10 kg. es más cómodo que cargar 20.

Más aún: he planteado la HRP con una amplia autonomía, con un mínimo de 5 días entre puntos de reaprovisionamiento (y un máximo de 6, si todo va bien y mis piernas responden al ritmo explosivo que ello requiere). Esto quiere decir que intento recurrir a la civilización lo menos posible y lo menos a menudo posible, dentro de un orden. Sería muy fácil reducir peso hasta límites ridículos a base de apoyarse en las infraestructuras existentes (pueblos, refugios...) pero no va a ser ese el camino. Dormiré en la montaña y llevaré toda mi comida, combustible y todo lo que considere necesario para trasladarme entre cada punto de reaprovisionamiento.

Ahora bien: ¿se puede hacer la Alta Ruta en autonomía y con una carga media de 10 kg? ¿Se puede, además, hacer con seguridad? ¿Con confort? ¿Hace falta asumir algún compromiso?

Las respuestas: sí, por supuesto que se puede. Con seguridad y con todo el confort del que carga 20. Y, bueno, sí, asumiendo algún pequeño compromiso.

Se pueden consultar los comentarios sobre el planteamiento y la planificación previas para este recorrido de la HRP. Aunque no llegué a pesar la mochila durante el viaje, estimo que, a máxima carga (esto es, con comida para 6 días y un par de litros de agua), llegaría a un máximo de 12 kilos, con un aspecto tal que así:

Virga a máxima carga, saliendo de Salardú. El valle de Arán de fondo

Hacia el final de cada sección, con poca comida restante, ya no tenía ni que preocuparme por encajar bien cada bulto, la Virga se lo tragaba todo con sitio de sobra y, con unos 7 u 8 kg. a la espalda (peso total, no base), ni me acordaba de que llevaba algo ahí:

Gran hito, pequeña mochila. Pla Gilhem

El éxito del paradigma ultraligero es tal que uno acaba tomándolo como algo natural y preguntándose cómo es posible que la gente siga cargando esos monstruos gigantescos de los que aún cuelgan (fuera) el aislante, la tienda y hasta el saco. ¿Qué llevan ahí??? Pregunta capciosa, lo sé. Sé lo que llevan porque yo también lo he llevado. Y, en realidad, no llevan gran cosa más que yo. Simplemente, cargan con un montón de por-si-acasos, muchos elementos repetidos y un sinnúmero de cosas sobredimensionadas.

Pero hablemos de ese supuesto éxito más allá de la obvia consideración del menor peso y volumen. El éxito se debe expresar en bastantes más variables. Comodidad, suficiencia, autonomía y, sobre todo, seguridad. No vale confiar en la suerte del que espera buen tiempo continuo ni vale tampoco montar retirada cada vez que las cosas se ponen feas. El paradigma ultraligero cuenta con mantener al senderista cómodo y seguro. ¿Y bien?...

Es sencillo hacer listas mega-ultra-ligeras desde el sillón de casa. Cuando ves acercarse una tormenta mientras transitas por una ladera a 2200 m.y el viento te vapulea por los 5 costados, quizá empieces a echar de menos alguna de las cosas de las que decidiste prescindir... sentirse seguro (y estarlo) es la clave y es en el monte donde se pone a prueba la validez de las teorías elaboradas desde el sillón. Es por esto que cuando, desde Lescun, día 5, hablé por teléfono con mi compañera para fijar nuestro encuentro en Candanchú, le pedí que me trajera la Cave 2 que, con 290 gr. más, pesaba casi el doble que mi exhiguo Spinnshelter. Acababa de pasar una noche casi sin dormir mientras el Spinnshelter capeaba como podía (¡y lo hizo bien!) un viento racheado cerca del col d'Anaye, a los pies del pico Anie. El Spinnshelter funcionaba pero yo sólo podía pensar con temor en la siguiente noche venteada y desear tener conmigo un refugio en el que confiar. El Spinnshelter se quedó en Candanchú, yo viajé un poco menos ligero pero bastante más tranquilo. Por cierto, pasé unas cuantas tormentas de pronóstico reservado bajo la Cave 2.

Listos para la tormenta. Cave 2 en su perfil más discreto. A prueba de bombas

Probablemente, es la protección contra el mal tiempo la prueba más dura para cualquier equipo, incluído uno ultraligero. Si funciona ahí, el resto son poco más que detalles. Mi querida Cave 2 me mantuvo no sólo seco y seguro sino también tranquilo. Pude ver las tormentas llegar y pasar desde mi pequeña abertura frontal. Qué bonito es ver las tormentas desde un refugio seguro.

Lo que quiero decir con todo esto es que, si bien el peso de cada elemento es un factor clave, no lo es todo. Es fundamental que el equipo funcione, que tengamos la experiencia necesaria para hacerlo funcionar y que confiemos en nuestros instrumentos sabiendo que van a funcionar.

El rendimiento de cada elemento está detallado más arriba. En una visión global, nunca eché nada de menos y salí adelante con suficiencia en cada situación, consciente de los pequeños compromisos asumidos y contento de asumirlos. Sé que se puede triunfar con menos pero yo aún no estoy ahí o, dicho de otra forma, aún no estoy convencido de que puedo o quiero llegar ahí. Estoy contento con lo conseguido: total confort y una espalda que no se ha enterado de nada.

Ultraligero es mi camino. Ya no puedo volver atrás. No necesito volver atrás. Los ultrapesados argumentan habitualmente que llevan todo eso "porque se puede" y, sí, qué duda cabe, se puede pero ¿a qué precio?... recordad: de 7 a 12 kg., peso total (4 kg, peso base), para hacer lo mismo que con 20 ó 30 y durmiendo en la montaña, donde mejor se duerme (sí, ya sé que esto es según gustos). No da igual. Luego, que cada uno elija pero *no* da igual.

Me resulta curiosa esa filosofía ultrapesada que acabo de mencionar... durante la ruta, en uno de los tramos coincidentes con el GR11, crucé algunas palabras con alguien que recorría dicho GR; su mochila era grande a secas, nada espectacular pero lo que llamaba la atención eran unas aparatosas ¡botas de invierno! con una caña de varios kms. de longitud, claramente desproporcionadas para la tarea (por dios, yo estaba haciendo la Alta Ruta en zapatillas...). Se lo hice ver y su razonamiento era que estaba cómodo y no le sudaban los pies... y, obviamente, allá cada cual, dentro de que lo más importante en un calzado es que siente bien pero, por ese razonamiento, podríamos recorrer los pirineos con... yo qué sé... gafas de buzo ¡y tubo para respirar! no hacen falta pero seguramente causarán menos problema que un kilo extra en los pies.

 

La ruta

Sólo un pequeño resumen y una foto (seleccionada sin ningún cuidado) para cada jornada, por el momento. Es mi intención poner algo tras ese "Más" pero necesitaré tiempo...

Día 1, sábado 23 de julio. Hendaya - Col de Palomeras

Sé que no debo pero no puedo evitar pensar en todo lo que falta y sentirme abrumado por ello. Me concentro en avanzar y avanzar y avanzar otra vez, todo lo que pueda. Llegar todo lo lejos que pueda. La sección 1 va a ser la pequeña gran maratón que me va a permitir afrontar con tranquilidad las secciones siguientes. ¿Me equivoco al plantearlo así? No lo sé pero es lo único que me permito hacer.

El Cantábrico en Hendaya, metro cero

Mas... (en preparación)

Día 2, domingo 24 de julio. Col de Palomeras - Col d'Hauzay

Calor aplastante y, hacia el final del día, el prometido mal tiempo se acerca y una densa niebla lo cubre todo. En el País Vasco, decía Joosten, la niebla es tu mayor enemigo. Pues ya está aquí.

Alduides, vista hacia el sur. La borrasca estaba aún por llegar

Más... (en preparación)

Día 3, lunes 25 de julio. Col d'Hauzay - Col Bagargui

Sé que es verano pero parece invierno. La niebla es tan densa que parece que nunca más se va a despejar. La consigna es avanzar mientras sea posible y esperar que hasta la niebla tenga un final. Si los días anteriores fueron largos, este lo será más. Aún hay fuerzas. Mañana, quizá, el Ori... si es posible ver dónde está.

Hoy no hay vistas desde Ibañeta

Día 4, martes 26 de julio. Col Bagargui - Arres d'Anie

Aunque pareciera imposible, la niebla se fue y dejó el paisaje como si nunca hubiera estado ahí. El Ori se ve y... ¡da respeto! pero la guía dice que por ahí, al parecer, se puede subir. Listos para la que va a ser la jornada más larga, aún, y la más dura. Si llego a saber lo que me espera, no salgo pero la épica altarutera tiene estas cosas. Perder el camino en pleno karst, mi peor pesadilla.

Spinnshelter en el único trozo de hierba que quedaba entre la caliza

Más... (en preparación)

Día 5, miércoles 27 de julio. Arres d'Anie - Refugio de Arlet

Por fin, una jornada relajada; larga pero relajada, conseguido el objetivo de llegar a Lescun a tiempo de encontrar la oficina postal en su horario de mañana. Reaprovisionado, por dentro y por fuera, afronto las primeras grandes montañas pirenaicas camino a Arlet mientras las primeras tormentas de la ruta se empiezan a reunir. De momento, sólo nubes y viento, mucho viento.

Bienvenidos a los Pirineos. Circo de Lescun

Día 6, jueves 28 de julio. Refugio de Arlet - Candanchú

Por primera vez, hago *sólo* una etapa en un día y esto ya parecen vacaciones y todo. Tarde libre en Candanchú, donde mi compañera se reunirá conmigo para cuatro días de relax, paso tranquilo y mochila más cargada (no todo va a ser disfrutar). Por la tarde, aún puedo presenciar la tormenta a cubierto; a partir de aquí, espero no presenciar ninguna más.

Prados de altura en el circo de Banasse

Día 7, viernes 29 de julio. Candanchú - Lac de Peyreget

Mal tiempo y el dolor de caminar entre pistas de esquí dan paso a los Pirineos más verdes y la primera gran montaña, el Midi d'Ossau que, ahora que vamos despacio, nos acompaña todo el día y preside nuestra noche. Primer encuentro con las entrañables nieblas vespertinas de la vertiente norte.

Hex 3 en el prado perfecto

Día 8, sábado 30 de julio. Lac de Peyreget - Vallée d'Arrious

La niebla nos persigue desde el valle pero escapamos hacia arriba y, albricias, en el valle contiguo está despejado. Tras el baño de multitudes en el refugio de Pombie y la siempre desagradable experiencia de cruzar una carretera, subimos por el valle de Arrious hasta encontrar un trozo herboso y plano donde quepa la pirámide. La niebla nos engulle otra vez. Qué pesada...

Pirineo central desde el col de Peyreget

Día 9, domingo 31 de julio. Vallée d'Arrious - Ibones de Arriel

Col d'Arrious, passage d'Arteig, lacs d'Arremoulit... los Pirineos se empiezan a poner serios y por aquí arriba ya es casi todo roca. Viento frío pero en el refugio de Arremoulit el pronóstico del tiempo es relativamente bueno. Abandono temporalmente la traza de Joosten para pasar la noche junto a los ibones de Arriel y descender mañana a la civilización.

Último tramo para el col d'Arrious

Día 10, lunes 1 de agosto. Ibones de Arriel - Sallent de Gállego

Noche espantosa, viento y lluvia, pero la Hex 3 funcionó muy bien en su primera prueba seria. Por la mañana, más lluvia, cielo gris oscuro y los arroyos que comunican los ibones se han convertido en ríos bravos, ya no se puede cruzar saltando sobre las piedras. Nos unimos a la retirada general hacia Sallent pero en nuestro caso es que el plan es así: ella se vuelve para casa, se lleva la Hex y yo me vuelvo a quedar solo. Ante el desolador panorama, me tomo tarde libre en Sallent. Mañana saldré, pase lo que pase.

Barranco de Arriel: mal tiempo y mucha agua

Día 11, martes 2 de agosto. Sallent de Gállego - Oulettes de Gaube

Me había prometido a mí mismo salir hiciera el tiempo que hiciera. Subiendo hacia el hotel de Respomuso, me voy encontrando con la última ristra de montañeros en retirada porque, aunque las cumbres están ahí, no las vemos. Eso sí, me aseguran que va a mejorar. Un francés con cara de frío me dice que al otro lado está nevando, pero yo me he prometido seguir haga el tiempo que haga (o casi). El silencio absoluto entre la niebla en el collado de la Facha es un recuerdo vivo aún en mi memoria. De repente, la niebla empieza a desaparecer y el comienzo más descorazonador acaba convirtiéndose en el día más glorioso a través de los más hermosos paisajes en Pla de la Gole, Arratile y el campamento más espectacular del pirineo, la esplanada bajo la cara norte del Vignemale.

Cave 2 de vuelta a los Pirineos: Oulettes de Gaube, la esplanada mágica

Día 12, miércoles 3 de agosto. Oulettes de Gaube - Espuguettes

Tengo que llegar a Gavarnie antes de que cierre la oficina postal pero no puedo evitar desviarme para subir el Petit Vignemale: está ahí mismo y el tiempo es espléndido, no me lo perdonaría si no subo (aunque me lo perdonaría mucho menos si no llego a Gavarnie a tiempo). Bajada vertiginosa y reencuentro con mi paquete (postal). Temía lo peor pero el cutre-apaño que hice con aquella caja de cartón ha aguantado el trote y todo sigue dentro, piolet incluído. Ya tengo piolet, ahora sólo me falta la nieve. Huyo de Gavarnie mientras una marea humana vuelve desde el circo. Espuguettes es mucho más tranquilo y la niebla vespertina no falta a su cita: ya estamos todos.

Glaciar de Ossoue desde la cumbre del Petit Vignemale (3032 m.)

Día 13, jueves 4 de agosto. Espuguettes - Valle de la Barrosa

Una jornada más, me sorprendo a mí mismo llegando (aún) más lejos de lo planeado pero así es el senderismo ultraligero y no nos vamos a quejar aunque fue duro dejar atrás los lagos de Barroude a última hora de la tarde para buscar la reclusión del valle. Una vez más, cruzar una carretera y pueblo de forma casi diaria supone un cierto revés a la idea bucólica de una ruta de largo recorrido pero esto es Europa, para bien y para mal; ya habrá trozos más largos sin civilización. Los desniveles, eso sí, no nos los quita nadie y la belleza de los paisajes (esos prados de altura de un verde imposible), tampoco.

Lago y muro de Barroude

Día 14, viernes 5 de agosto. Valle de la Barrosa - Vallon d'Aygues Tortes

Más carretera, (auto)pista y multitudes pero nadie sabe nada sobre qué me puedo encontrar en el alto Luchon (y pregunté a muchos...). Abandono el GR 11 (la alternativa "fácil" era seguirlo hasta Benasque) sin saber muy bien si hago bien pero, de entrada, sienta bien tomar caminos menos trillados y, especialmente, llegar a sitios tan bonitos como el Vallon d'Aygues Tortes, a pesar de los mosquitos y de lo tarde que llego. Mañana (y esa era la duda), habrá que afrontar los restos glaciares en Gourges Blancs y el potencialmente complicado descenso del col inferior de Literola. Ya veremos...

Las "aguas tuertas" se adivinan en la esplanada

Día 15, sábado 6 de agosto. Vallon d'Aygues tortes - Valle de Remuñe

Por fin, la esperada jornada. El tiempo es tan espléndido como puede ser para una ruta donde ya no hay prados verdes... pero no los echaré de menos: los paisajes son los más agrestes pero también los más espectaculares. Hoy no cruzo carreteras y tardaré muchas horas en volver a caminar por algo que pueda llamar "sendero".

Vista atrás desde el collado de Gourges Blancs. El glaciar era un nevero grande

Día 16, domingo 7 de agosto. Valle de Remuñe - Pleta de Mulleres

Tras la gloriosa jornada precedente y con la bendición de un buen tiempo que parece no querer acabarse, este es un día relajado (aunque no corto) en el que se trata de superar el último punto orográficamente complicado de la Alta Ruta, el col de Mulleres. Así, paseo tranquilo por esa esquinita de civilización que es el alto valle de Benasque, temprano, justo antes de que lleguen las multitudes... bueno, me pillan en la Besurta, qué le vamos a hacer. La relativa reclusión del valle de Remuñe da paso a panoramas más amplios y bucólicos hasta el plan de Aigualluts; después, más gloria pirenaica en la subida a Mulleres y la bajada consiguiente. Fantástico. Así sí juego.

Tuca de Mulleres, mirando al este. ¡Eso es lo que queda por andar!

Día 17, lunes 8 de agosto. Pleta de Mulieres - Salardú

Parecía una locura, arrastrada de un gran error/indecisión del día anterior pero, dado que Salardú es parada obligada (mi último paquete postal está esperándome allí), merecía la pena intentar una maratón más y ganar ese último día que necesito ganar para poder tomarme el resto del viaje con más tranquilidad. Una vez más, da un poco de lástima pasar tan deprisa por paisajes tan bonitos pero, c'est la vie, c'est le voyage... Otra carretera más que cruzar (la de Vielha) pero pronto se olvida ante lo que viene después: los estanys de Rius, de Mar y todos los de la zona no tienen nada que envidiar a los del prohibi-parque contiguo y sólo puedo lamentar que no me cuadre pasar una noche aquí, hubiera sido hermoso. Joosten estaría orgulloso de mí: dos etapas (de las de pronóstico reservado) y pico en un sólo día y, encima, llego a Salardú literalmente minutos antes de que descargue el tormentón que estaba amenazando desde hacía rato. Cinco días desde Espuguettes, no sé si alegrarme o sentir lo rápido que ha pasado la parte más espectacular del Pirineo pero henos aquí.

Espectacular estany de Mar

Día 18, martes 9 de agosto. Salardú - Bordas de Pina

Sigue el buen tiempo pero no así la moral alta. La guía anuncia el inicio de la sección más difícil y uno no hace caso (¿cómo, si ya ha pasado lo más agreste?) pero, en cierto modo, era verdad: adiós (por el momento, al menos) a los buenos senderos, fáciles de seguir y transitar... horas monte a través requieren una cierta adaptación psicológica pero, de momento, el nuevo terreno no es bienvenido y se hace largo, duro y, lo que es peor, poco atractivo, de ahí el bajón. El olor a piornos no es un mal olor pero recuerda a paisajes mucho más mundanos, quizá las etapas recientes me tenían mal acostumbrado, quizá mi preferencia atlántica. Por si fuera poco, la civilización está a la vuelta de la esquina, aunque será bien hallada cuando empiece el baile de tormentas, esa misma noche.

Alos de Isil: una iglesia, una fuente y una mochila

Día 19, miércoles 10 de agosto. Bordas de Pina - Valle de Noarre

Sigue la tónica de terreno austero a lo largo del norte de Lleida. Hecho de menos los buenos senderos pero ya acepto que esto es lo que hay y que con esto hay que continuar. El tiempo está tormentoso y amenazante pero aún no pasa de amenazar. Por primera vez, quizá, en toda la ruta, decido parar "antes" de tiempo al pasar por un sitio bonito y tomarme media tarde libre en lugar de seguir y seguir hasta que ya no queda más remedio (porque se haga de noche y esas cosas...). Me aposento en espera de la anunciada tormenta.

La Alta Ruta existe (¡primera vez que la veía en un cartel!)

Día 20, jueves 11 de agosto. Valle de Noarre - Refugio de Baborte

La tormenta degeneró en borrasca y la subida al coll de Certascán acabó envuelta en niebla e incertidumbre. Afortunadamente, el sendero, sin ser una autovía, estaba, esta vez, bien marcado. Lluvia y frío, quién lo hubiera dicho ayer, con el calor que hacía... resuelvo de un plumazo el problema que podría ser la bajada a Pla de Boaví; con este tiempo, no hay duda: por la pista y con el paraguas. Después, a vueltas de nuevo con la ubicua niebla en el coll de Sellente pero ni la humedad ni el frío importan, esta noche es para el lujo: todo el que puede ofrecer a un cansado caminante el refugio de Baborte, un refugio de verdad (esto es, no un hotel). Muy agradable.

Estanys de Guerosso, a punto de ser tragados por la niebla

Día 21, viernes 12 de agosto. Refugio de Baborte - Refugio de Sorteny

Vuelve el buen tiempo y creo que nadie se queja. Último tramo por Lleida antes de una breve incursión en Francia para, por fin, entrar en Andorra, para cruzar todo el país, entero, ji, ji...Será por las lluvias pero todo parece más verde otra vez, eso está bien. Andorra está dolorosamente urbanizado hasta el último rincón del último valle y los intentos de la Alta Ruta de evitar la civilización tienen éxito a medias pero la belleza de los paisajes es la belleza de los paisajes. Lástima de estaciones de esquí. Lástima de kilómetros de carretera. Lástima de episodio urbanita en el refugio.

Este... el port de Rat, claro. 2539 metros

Día 22, sábado 13 de agosto. Refugio de Sorteny - Etang de Couart

Una vez caminando de verdad por senderos, medio-lejos de las estaciones de esquí, descubro que los caminos andorranos son de auténtico lujo, nada que ver con lo de días anteriores. Puedo volver a marchar despreocupado de por dónde ir, pensando en musarañas o en todo lo que llevo andado o lo que queda por andar. Parece que las tormentas han quedado atrás también y así todo es fácil. Soldeu es el último lugar donde comprar comida en bastante tiempo (el lunes es fiesta), así que hay que hacer nueva dolorosa incursión en civilización de la peor pero será visto y no visto, rápidamente de vuelta a las montañas para concluír jornada con una preciosa travesía llena de ibones, estanys o etangs, como se les quiera llamar, para abandonar Andorra y esperar que los senderos sigan la buena tónica... sólo, un poco más lejos de los engendros urbanos.

Sobrecarga de señales en la subida a la collada de Juclá: hito, tiras rojiblancas y peloto amarillo, ¿quién da más?

Día 23, domingo 14 de agosto. Etang de Couart - Barrage de Lanoux

Largo descenso a las profundidades del alto Ariege para volver a subir y encontrar más praderas, lagos y hasta neveros. No se habían acabado los Pirineos. De hecho, la zona del Carlit es una especie de entorno mágico de una extraña belleza, una planicie a más de 2000 m.con un ambiente que recuerda a las altas latitudes. El propio Pico Carlit preside la escena mientras las nubes se congregan y el viento empieza a soplar pero el pronóstico ha prometido buen tiempo y yo he optado por creérmelo, así que marcho relajado y tranquilo (como debería hacer siempre, debo decir).

Puig Carlit; mañana hay que subir ahí

Día 24, lunes 15 de agosto. Barrage de Lanoux - Vallée d'Eyne

Ascendí el Carlit a primerísima hora de la mañana, pensando que estaría solo en la cima pero, qué va, había ya lo que entonces me pareció mucha gente. Lo di por bueno cuando, al bajar, me fui encontrado con la marea humana que subía. Espectacular montaña, por cierto y espectaculares vistas. Terminado el descenso, se supone que lo que viene a continuación es fácil, leve cuesta abajo y, por tanto, obligado meter muchos kilómetros. Y, sí, son fáciles pero se hacen largos. Tras cruzar la Cerdanya y dejar atrás las montañas, vuelta a subir hacia el siguiente macizo. Los Pirineos continúan.

La Cerdanya y, al fondo, el Carlit, por donde pasé por la mañana. Por algo se hizo larga la jornada...

Día 25, martes 16 de agosto. Vallée d'Eyne - Les Conques

Agradablemente sorprendido por el Pirineo oriental, en varios planos. No tan seco como yo lo había imaginado (y no sé por qué, en realidad) y con un ambiente de auténtica montaña, casi más que en etapas anteriores. Alturas más modestas permiten un buen paseo por la misma cresta, con todo lo que ello significa. Por otro lado, la vertiente sur (sorprendentemente, para mí) aparece permanentemente cubierta de un mar de nubes... muy bonito hasta que, a media tarde, empieza a ascender y a cubrir el cordal. Menos mal que ya no tengo prisa. Me siento y espero a que se vuelva a ver algo. Esta vez, paradójicamente, será la deriva hacia la vertiente francesa lo que me librará de la niebla. El pronóstico vuelve a anunciar tormentas pero yo ya me he envalentonado y prefiero evitar el agradable refugio de la portella de Rojà y montar la Cave; desciendo a la hoya de Les Conques, eso sí, justo debajo, desnivel obligatoriamente recuperable a la mañana siguiente pero la portella no parece un buen sitio si el tiempo se tuerce... todo parece tranquilo pero, esa noche, me alegraré de haberlo hecho así.

Les Conques. Bonito, ¿verdad? La manchita verde-raro de abajo es mi campamento

Día 26, miércoles 17 de agosto. Les Conques - Cortalets

La tormenta no fue muy violenta; llegó y pasó. No así el mar de nubes sobre Cataluña, que sigue ahí, amenazando cubrir las crestas por las que aún hay que caminar un buen rato, así que mejor madrugar y disfrutar del fresco, las vistas y la luz del amanecer. Pla Guilhem no es, definitivamente, un lugar en el que estar cuando llegue la niebla pero, desde ahí, todo para abajo hasta Mariailles. ¿A salvo? ¡no del todo! El día soleado y caluroso se transforma de repente en gris oscuro y la tormenta cae justo recién alcanzado el refugio forestal. Cómo mola, ¿no...? a cubierto de los elementos, como Pedro en su casa. Lo malo es que ahora hay que subir el Canigó y no está claro que el tiempo se vaya a dejar. "¿Vas hasta arriba?...". El francés con pinta de montañero veterano mira al horizonte y dice "viento del oeste... no tendrás problema, va a permanecer estable". Así me gusta, dando buenas noticias. Le creo. El Canigó es peor que el Carlit en cuanto a gente (claro, llego a media tarde) y las vistas se adivinan bonitas... pero la atmósfera está muy poco transparente y habrá que quedarse con la idea de que deben ser bonitas. Otro día que acabo a una hora decente. Esto ya son casi vacaciones.

El mar de nubes, acostándose sobre el cordal fronterizo... ¡no me cojes!

Día 27, jueves 18 de agosto. Cortalets - Amelie les bains

Las tormentas están muy indisciplinadas y no cumplen el patrón de desarrollo vespertino. Ayer, a mediodía y, hoy... ¡también! dejando a su paso un ambiente nubo-grisáceo más propio del Cantábrico que de los valles mediterráneos. La meteorología está definitivamente revuelta y se niega a dejarme tranquilo, ni siquiera en los últimos días aunque, por otro lado, se agradece que el sol no castigue mucho. La jornada promete ser fácil, ¡casi 2000 m. de descenso! nada menos, pero acaba siendo un poco larga, psicológicamente, al menos. No habrá idílico campamento esta noche sino el duro suelo del camping municipal de Amélie les Bains. De hecho, no habrá más campamentos idílicos y quizá el que esto esté empezando a saber a final sea lo que pesa. Amélie tiene un nombre muy bonito pero no es demasiado paradisiaco. Repostaje abundante, eso sí.

Prometo que esto es el pre-Pirineo oriental. Nieblas sobre Vallespir

Día 28, viernes 19 de agosto. Amelie les bains - Col de l'Ouillat

La Alta Ruta resulta exigente hasta el final. ¿Dos etapas en un día? ¡Chupado! ya lo he hecho antes, en terreno más difícil y con solvencia, así que hoy llego hasta Ouillat y ya sólo me queda un tranquilo paseo hasta el mar con hasta un día de sobra... ¡error!. La subida al Roc de Frausa resulta agotadora, a pesar de la sombra del bosque y de que no hace mucho calor pero la humedad ambiental es aplastante. Por si fuera poco, las nubes siguen incordiando, impertérritas, y ya ni esperan a la tarde ni al mediodía, desciendo de la Roca entre tinieblas y no me puedo creer que ande así el anteúltimo día... acostumbrado a mejorar con suficiencia y sin despeinarme (es un decir) los tiempos de Joosten cuando me lo propongo (y hoy me lo he propuesto), compruebo con desaliento que mi esfuerzo apenas ha servido para arañar una triste media hora y, quizá por las prisas o las ganas de avanzar cuanto antes y cuanto más (es decir, por las prisas), escojo camino equivocado. ¿Volver atrás? ¿Ahora? ¡Sólo me faltaba eso...! Acabo tomando la dudosa decisión de atravesar el enmarañado bosque, brújula en mano y ristra de juramentos en boca. Llego a las Illas cansado, arañado, desanimado y con tropecientos kms. aún por hacer en lo que se está convirtiendo en una de las jornadas más duras... ¡a estas alturas! El terreno no es precisamente espectacular y le Perthus es un horror, de lo peor de toda la HRP pero he aquí que, pasado esto, el paisaje se vuelve montañoso de nuevo. ¡St. Martin de l'Albère es muy bonito! y acabo con moral recuperada, jugando a la contra-reloj con otra tormenta más (no descansan), esperando repetir la jugada de días anteriores y contemplarla a cubierto pero pierdo por 20 minutos. Por ser la última noche, he decidido darme un homenaje y quedarme en la gite del col de l'Ouillat, Joosten dice que es muy agradable y, quién sabe, quizá hasta pueda hacer algo de vida social, que ya estoy empezando a responderme a mí mismo...

Mirando atrás: Amélie les Bains

Día 29, sábado 20 de agosto. Col de l'Ouillat - Banyuls sur mer

Noche tormentosa y mañana sorprendentemente fría. La tele del albergue anuncia ¡nieve! en los Pirineos por encima de nada menos que 2000 metros. ¡Anteayer estaba por encima de 2000 metros! y creo que me alegro de no estarlo ya... el Canigó se ve desde Ouillat hasta que unas nubes negras se lo tragan y el viento sopla helado en la cresta de Neulos. Aunque parezca mentira, es el único día ¡en toda la HRP! que no me quito la camiseta cortavientos y, de hecho, mi esfuerzo por parar a comer en un sitio con vistas dura los minutos necesarios para que mis manos se congelen y mi cabeza se vuelva loca con tanto viento. Retirada a un lugar más protegido; al menos, para comer. Por otro lado, el paisaje es sorprendentemente bonito, una cresta verde flanqueada por un hayedo que me recuerda a las montañas navarras, a pesar de que, ahí abajo, el horizonte acaba en el perfil azul del Mediterráneo. Todo acaba en el pic Sailfort. Desde ahí, sólo queda descender y cambia el paisaje, para el viento, sube la temperatura (y me tengo que quitar el cortavientos) y, acabáramos, el cielo se empieza a ennegrecer (esas nubes que tapaban el Canigó, que han viajado hasta aquí). Es raro acabar una ruta así. No pasa nada. No hay recibimiento, alfombra roja ni banda de música. Acabas de hacer algo histórico (en tu pequeña historia personal, al menos) y nadie lo sabe ni a nadie le importa. Sólo saben que hay en la playa un tío vestido y calzado, que mira al mar y lleva una mochila y un pico metálico a la espalda.

Tenía mejores fotos de este día pero no puedo evitar elegir esta: Banyuls y el mar. Fin de trayecto