Viajar
a Pie |
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West Highland Way
En retrospectiva, el West Highland Way nos trae sentimientos encontrados. Pretendíamos hacerlo ese gran encuentro con la Escocia de verdad y siempre tuvimos la impresión de habernos quedado a medias. Y, probablemente, así fue.
Hasta que planteamos esta ruta, habíamos visto Escocia desde las carreteras con la ocasional y habitual caminata. Hacía tiempo de esto y queríamos reconciliarnos con el lugar desde nuestra nueva perspectiva. Queríamos alejarnos de las carreteras y caminar por el "más allá", avanzar a ritmo animal y todo lo que implica lo que aquí nos ocupa (Presentación, Filosofía, Ética... en el menú de arriba). Y lo conseguimos a medias.
El WHW atraviesa territorios poco poblados, paisajes hermosos y recorre y une puntos emblemáticos pero permanece dolorosamente cercano a la civilización y sus productos, especialmente las carreteras. Así es difícil sentir nada. De ahí aquella sensación agridulce que aún nos viene a la cabeza al recordar el WHW.
No deja de ser una ruta hermosa y llena de atractivos y tenemos multitud de buenos momentos guardados pero quizá esa sensación de habernos quedado a medias es lo que nos hizo volver a las tierras altas sólo dos años después (con lo grande que es el mundo y todos los sitios que hay, eso no es tiempo), en busca de sacarnos esa espina clavada. Para ver si lo conseguimos o no, North To(wards) the Cape.
Semana santa de 2003:
Día 0: Casa - Glasgow
Día 1: Glasgow - Drymen - Balmaha
Día 2: Rowchoish bothy
Día 3: Downe bothy
Día 4: Ewich
Día 5: Bridge of Orchy
Día 6: Kingshouse
Día 7: Kinlochleven
Día 8: Fort William
Día 8+1: Fort William - Glasgow - Casa