Viajar
a Pie |
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Metodología
El aprendizaje y perfeccionamiento de la técnica tiene no difiere mucho del aprendizaje de cualquier otra cosa. Se puede resumir en los siguientes puntos:
La recogida de información se realiza mediante libros, amigos, internet... mucho cuidado con las fuentes. Es espeluznante la cantidad de información incorrecta que se puede llegar a recibir. Básicamente, filtrar todo y no creer nada a pies juntillas. Mucha gente habla por afán de protagonismo disfrazado de voluntad de ayudar y aconseja sobre temas que no domina (pero aconseja como si dominara). Esto es muy peligroso. Aviso importante: ¡no te creas a pies juntillas nada de lo que leas en esta web! Lo digo en serio. ¡Yo tampoco lo hago! Es importante ser crítico con todo, hasta con uno mismo.
Más aún, lo que a alguien le sirve puede no servir a otro. Y, finalmente, tendemos (todos, unos más que otros, pero todos, al fin y al cabo) a tener nuestras propias filias y fobias, a veces no del todo racionales, sobre técnica y material y pasamos unas y otras a nuestros interlocutores sin, probablemente, aclarar dicha circunstancia... porque ni nosotros somos conscientes de ella.
La experiencia personal se puede adquirir más fácilmente si se puede hacer acompañado de alguien que sabe pero no es imprescindible; en cierto modo, es más interesante enfrentarse sólo a los problemas, darse los mamporros, practicar el “prueba y error”. Es el camino difícil pero seguramente el más directo y, a la postre, el mejor.
Finalmente, es importante hacer balance de los problemas que se han afrontado y de cómo se han resuelto; analizar qué se ha hecho bien y qué mal y cómo se pueden corregir los errores. Aunque aquí cada uno es como es y tiene su método, me permito sugerir una táctica útil: Anotar. Las palabras (o los pensamientos) se los lleva el viento. Especialmente cuando se trate de cantidades de cierta cosa, conviene llevar un riguroso registro de con cuánto se partió, cuánto se gastó y por qué y analizar desvíos (en uno u otro sentido). En general, anotar impresiones, hechos, opiniones... y crear un pequeño registro propio que poder consultar. La informática puede ayudar pero el simple lápiz y papel de toda la vida puede bastar.
La lista
Mantener una lista de nuestro material es fundamental para... uff, para un montón de cosas. Hay muchas posibilidades según el nivel de complejidad que le queramos dar. A más compleja, más usos pero también es más costosa de mantener. Una lista mal mantenida no sirve para nada. Cada cual debe encontrar su compromiso.
Personalmente, utilizo la lista para dos propósitos básicos: guardar un inventario del material de que dispongo y, sobre todo, registrar el peso de cada cosa. Esto último ha resultado una de los datos más reveladores de toda mi historia senderista-montañera. Cuando junté mi primera lista de material, pesé cada elemento y anoté dicho dato, me di cuenta de cosas que no hubiera imaginado jamás.
Antes de empezar a pesar mi material y cuando ya me había empezado a interesar por optimizar el peso en mi mochila, me limitaba a estimar el peso de las cosas, pensando que con eso era suficiente. Especialmente si disponía de varias posibilidades de elección en un momento dado, comparaba pesos de una y otra a ojo. Puede parecer que esto debe funcionar. Cuando di un paso más, me hice con las balanzas adecuadas y pesé todo mi material, me di cuenta de que la respuesta era un rotundo “no”. Desde entonces, acudo a las tiendas dinamómetro en mano; al menos, cuando el peso de lo que voy a comprar es un factor importante (es decir, casi siempre). Ya me he acostumbrado a despreocuparme de lo que puedan pensar dependientes o clientes. Considero que el peso del material es un dato fundamental para decidir qué producto es el más adecuado y, en España, raras veces se proporciona esta dato; casi nunca en la publicidad y pocas veces en las especificaciones (señal inequívoca de la falta de interés del público por este aspecto).
Uno de los leit motifs de la filosofía (ultra)ligera es que un peso pesado es la suma de muchos pesos livianos. Esto es estrictamente cierto y la lista de material nos ayudará a verlo en toda su crudeza. La lista nos terminará de convencer, si no lo estábamos ya, de la inmensa utilidad de tomarnos en serio el tema del peso en la elección de material.
No es sólo el efecto de ver escrito y sentir cual losa el peso individual de las cosas sino también de tener juntos todos los pesos de todas las cosas. Esto es muy interesante porque, hasta entonces, y en el mejor de los casos, habremos estado manejando pesos individuales, sin mucha posibilidad de relacionarlos con los de otros elementos, sin poder ponerlos en contexto. La lista permite esto y da lugar a un profundo proceso de reflexión.
Algunos ejemplos personales: como consecuencia directa e inmediata de hacer esta lista, decidí no volver a llevar conmigo en salidas largas elementos como mi vieja chaqueta impermeable/transpirable o la de forro polar que venía utilizando; y me hizo pensarme muy mucho si realmente necesitaba según qué mochila. También me dio motivos para renovar mi calzado y replantearme el tema de la tienda o el saco de dormir.