Glacier Peak desde Liberty Cap, Northern Cascades
Viajar a Pie
Presentación
Filosofía
Ética
Historia
Técnica y Material
Ultraligero
Hazo tú mismo
Rutas
Proyectos
Artículos
Miscelanea
Referencias y enlaces
Contacto
ENGLISH

 

Reciclar bombonas de gas vacías

Las bombonas de gas que utilizamos en las actividades de aire libre son una caja negra de la que habitualmente sabemos poca cosa: que sale gas al enroscar el quemador y abrir la válvula y que son una cosa que requiere un manejo responsable al contener combustibles. Ambas cosas ciertas.

Una cuestión delicada es la del reciclaje de las bombonas una vez vacías. Además de delicada, es una cuestióm abierta: no está muy claro a qué tipo de basura corresponde una bombona vacía pero, sobre todo, no está muy claro si el hecho de haber contenido gas significa que pueda haber aún algún riesgo.


En los centros de reciclaje, no siempre se hacen cargo de ellas ni indican qué hacer. Aunque alguna vez sí lo hagan, la propia indefinición es suficiente problema.

El problema potencial está en el gas contenido, que es inflamable. Se supone que la bombona está vacía pero, al parecer, puede contener aún residuos, cosa fácilmente comprobable: cuando, en uso normal (con el quemador enroscado y la válvula abierta), la llama ya no se sostiene encendida, aún sale gas, detectable por el olor. Es muy poco y desconozco la capacidad de esa limitada cantidad de gas para provocar algún daño pero intuyo que no será mucha salvo que sea colocada junto a una llama, algo poco probable, supongo, durante el tratamiento normal de un desperdicio metálico... en cualquier caso, es normal procurar ser prudente. ¿Qué hacer, entonces?

Una opción es vaciar completamente la bombona, hasta que no quede ni rastro de gas, y reciclarla en la sección de metales. Para vaciarla del todo, se puede dejar el quemador enroscado con la válvula abierta durante un tiempo prolongado e incluso invertir y agitar el conjunto pero el carácter de "caja negra" de la bombona nos impide saber con seguridad cuándo ya no queda más gas dentro. Hay, sin embargo, una forma de saberlo seguro: abriendo la caja negra.

En los recipientes que contienen gas a presión, se advierte de que no deben ser perforados:

Típico carro de advertencias

Al menos, no añade la coletilla "ni siquiera vacío" que sí suele aparecer en aerosoles varios y nos dejaría en muy mal lugar para lo que va a pasar a continuación...

Ante la falta de un protocolo inequívoco de reciclaje, no he visto solución que me dejara más tranquilo: tras intentar vaciar la bombona lo más posible a través de la válvula, hago una perforación, que viene a ser para el gas una vía de escape de mayor tamaño que la propia válvula. Sobra decir que conviene hacer esto en un sitio ventilado y, por supuesto, lejos de cualquier fuente de calor y, tanto mejor, de cualquier cosa que se pueda quemar pero sólo por si acaso... honestamente, no sé si queda a estas alturas algo de gas ahí dentro pero, si hay algo, será tan poco que no veo forma de poder inflamar eso ni queriendo.

La herramienta simple y efectiva es un abrelatas tradicional, que se adapta bien al borde inferior de la bombona. Punzar la pared de la bombona, no el fondo, que suele ser más duro.

Sólo con una bombona vacía

No estoy seguro de que la operación no tenga riesgo pero me da la impresión de que no. La cantidad de gas que pueda quedar es tan pequeña que es difícil detectar apenas olor. Si quedara algo de gas, se dispersaría rápidamente en el ambiente. Una vez vaciada, la bombona se puede reciclar en el contenedor de metales de cualquier punto limpio.

Si hubiera alguna solución, digamos, "oficial" que fuera mejor que esta, la seguría sin problema pero no parece haberla o yo no la conozco.

Como comentario adicional, aunque bastaría con una perforación de unos pocos milímetros, ya puestos, resulta interesante abrir completamente la bombona y ver cómo es por dentro:

Interior de bombona

Publicado el 9/01/2012

comments powered by Disqus