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Reciclar bombonas de gas vacías
Las bombonas de gas que utilizamos en las actividades de aire
libre son una caja negra de la que habitualmente sabemos poca cosa: que sale
gas al enroscar el quemador y abrir la válvula y que son una cosa que
requiere un manejo responsable al contener combustibles. Ambas cosas ciertas.
Una cuestión delicada es la del reciclaje de las bombonas una vez vacías.
Además de delicada, es una cuestióm abierta: no está muy
claro a qué tipo de basura corresponde una bombona vacía pero,
sobre todo, no está muy claro si el hecho de haber contenido gas significa
que pueda haber aún algún riesgo.

En los centros de reciclaje, no siempre se hacen cargo de ellas ni indican qué
hacer. Aunque alguna vez sí lo hagan, la propia indefinición es
suficiente problema.
El problema potencial está en el gas contenido, que es inflamable. Se
supone que la bombona está vacía pero, al parecer, puede contener
aún residuos, cosa fácilmente comprobable: cuando, en uso normal
(con el quemador enroscado y la válvula abierta), la llama ya no se sostiene
encendida, aún sale gas, detectable por el olor. Es muy poco y desconozco
la capacidad de esa limitada cantidad de gas para provocar algún daño
pero intuyo que no será mucha salvo que sea colocada junto a una llama,
algo poco probable, supongo, durante el tratamiento normal de un desperdicio
metálico... en cualquier caso, es normal procurar ser prudente. ¿Qué
hacer, entonces?
Una opción es vaciar completamente la bombona, hasta que no quede ni
rastro de gas, y reciclarla en la sección de metales. Para vaciarla del
todo, se puede dejar el quemador enroscado con la válvula abierta durante
un tiempo prolongado e incluso invertir y agitar el conjunto pero el carácter
de "caja negra" de la bombona nos impide saber con seguridad cuándo
ya no queda más gas dentro. Hay, sin embargo, una forma de saberlo seguro:
abriendo la caja negra.
En los recipientes que contienen gas a presión, se advierte de que no
deben ser perforados:

Típico carro de advertencias
Al menos, no añade la coletilla "ni siquiera vacío" que sí suele aparecer en aerosoles varios y nos dejaría en muy mal lugar para lo que va a pasar a continuación...
Ante la falta de un protocolo inequívoco de reciclaje,
no he visto solución que me dejara más tranquilo: tras intentar
vaciar la bombona lo más posible a través de la válvula,
hago una perforación, que viene a ser para el gas una vía de escape
de mayor tamaño que la propia válvula. Sobra decir que conviene
hacer esto en un sitio ventilado y, por supuesto, lejos de cualquier fuente
de calor y, tanto mejor, de cualquier cosa que se pueda quemar pero sólo
por si acaso... honestamente, no sé si queda a estas alturas algo de
gas ahí dentro pero, si hay algo, será tan poco que no veo forma
de poder inflamar eso ni queriendo.
La herramienta simple y efectiva es un abrelatas tradicional, que se adapta
bien al borde inferior de la bombona. Punzar la pared de la bombona, no el fondo,
que suele ser más duro.
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Sólo con una bombona vacía
No estoy seguro de que la operación no tenga riesgo pero me da la impresión de que no. La cantidad de gas que pueda quedar es tan pequeña que es difícil detectar apenas olor. Si quedara algo de gas, se dispersaría rápidamente en el ambiente. Una vez vaciada, la bombona se puede reciclar en el contenedor de metales de cualquier punto limpio.
Si hubiera alguna solución, digamos, "oficial" que fuera mejor que esta, la seguría sin problema pero no parece haberla o yo no la conozco.
Como comentario adicional, aunque bastaría con una perforación de unos pocos milímetros, ya puestos, resulta interesante abrir completamente la bombona y ver cómo es por dentro:

Interior de bombona
Publicado el 9/01/2012