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Las prendas impermeables y no transpirables

Introducción

La protección ante la humedad cuenta con varios paradigmas:

Basarse en la impermeabilidad consiste en utilizar prendas inequívocamente impermeables... en ambos sentidos, renunciando a la pretendida cuadratura del círculo de la transpirabilidad.

Basarse en la transpirabilidad implica el uso de prendas declaradamente no impermeables cuyas propiedades físicas evitan que la humedad procedente del exterior llegue a las capas interiores.

La tendencia actual viene de la tecnología moderna que pretende aunar la impermeabilidad hacia el exterior con una pretendida capacidad de evacuar la humedad proveniente del interior.

En este artículo, vamos a examinar algunas recetas de la vieja escuela.

Chubasquero cutre que funciona

El paradigma básico del método barrera

Llevo tiempo preguntándome para qué sirven las modernas generaciones de prendas impermeable-transpirables... qué aportan sobre el paradigma tradicional de prendas que impermeabilizan pero no transpiran. Al mismo tiempo, me pregunto qué hacían nuestros antepasados de anteayer cuando llovía y cómo puede ser que siquiera salieran a la montaña con mal tiempo y sin algún x-tex.

Algunas de las respuestas: las membranas aportan un poquito de transpirabilidad residual a cambio de fragilidad, complejidad, precio y peso. Peso que se suele intentar compensar con más fragilidad y, a veces, también más precio. Al final, se nos recomienda una buena estrategia de ventilación porque las membranas transpiran pero no pueden hacer milagros.

Me parece bien que no puedan hacer milagros pero entonces me planteo hasta qué punto merece la pena tanto contra para tan poco pro.

Y, en esta tesitura, llevo tiempo también probando qué pasa cuando se usa una de esas piezas que implementa el paradigma tradicional; qué tal funciona y en qué condiciones. De momento, sin atreverme a sacarla del gueto del por-si-acaso o del uso a corto plazo. El veredicto es: efectivamente, la diferencia entre una prenda que transpira poco y otra que no transpira nada es muy escasa salvo porque la segunda es más ligera, robusta y, normalmente, barata.

Se puede usar una prenda de plástico barato pero éste tiende a no ser muy resistente o no muy ligero; o ambas cosas. La alternativa tradicional es algún material textil posteriormente impermeabilizado: el chubasquero de toda la vida en el que la impermeabilidad es de doble sentido: de fuera adentro y viceversa. Es decir, no transpira ni lo pretende.

La "vuelta al pasado" de la transpirabilidad (o falta de) no es gratuita y viene justificada por la simplicidad, ligereza y precio reducido de este tipo de prendas. Si combinamos este paradigma con un diseño simple y unos materiales razonablemente ligeros, el resultado puede ser muy interesante. Eso sí: tendremos que preguntar a nuestros mayores por las técnicas para hacer funcionar una prenda no transpirable.

En el fondo, es bastante simple; por lo que respecta a la prenda más delicada en este aspecto, la que cubre la parte superior del cuerpo: por un lado, cuidar la ventilación; es útil una cremallera frontal completa y, quizá, aperturas axilares, además de un corte amplio..

Por otro, olvidar el paradigma de "seco cuando llueve"; una prenda de este tipo aspira a librarnos de lo más gordo de la humedad y a evitar que acabemos con ropa saturada de agua pero no a que acabemos con piel y ropa completamente secas. El compromiso puede empezar a no parecer tan malo cuando pensamos en los discutibles resultados de las prendas con membrana y en el, probablemente, único auténtico paradigma de esta historia: el agua acaba calándolo todo; sólo necesita tiempo.

El resultado esperado se resume en que, ante lluvia de corta duración, la falta de transpiración no llegará a ser un problema serio; y, ante lluvia de larga duración, realmente da igual... nos vamos a mojar de todas formas.

La funcionalidad de una chaqueta no transpirable se potencia con el uso de un paraguas. Habida cuenta de que el paraguas es un elemento muy versátil y, por tanto, muy útil en el largo recorrido, es una opción (y, en este caso, combinación) a tener en cuenta y es entonces cuando cobra, si cabe, más sentido el uso de una chaqueta impermeable no transpirable: la presencia del paraguas permite una ventilación óptima, manteniendo la opción de cerrar la chaqueta cuando haga falta.

En las piernas, la problemática es ligeramente diferente: zona menos crítica y para la que la elección de paradigma es menos importante pero, para lo que nos ocupa, la opción impermeable y no transpirable aplica igualmente si bien está menos claro que sea la mejor.

Conclusión

Probablemente, el mundo comercial no sea muy partidario de fabricar y vender cosas sencillas, robustas y baratas y quizá ahí esté uno de los factores que fomenta la invasión de las opciones impermeable/transpirables y, lo que es más importante, el práctico abandono del resto de opciones. Creo que merece la pena darles una oportunidad.

Publicado el 17/08/2011