Viajar
a Pie |
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Pacific Crest Trail, 2006: Oregon
Sección 18: Ashland - Mazama Village |
Día 103: Ashland - Hyatt Lake Campground (23.6 m. / 38 km.)
Al final, las circunstancias me llevan a elegir esperar a que abran las oficinas postales para deshacerme de mis CDs. Esta segunda copia se va para Seattle, a acompañar al resto del material que me espera allí. Aún me queda mes y medio.
Esto implica salir tarde. Por primera vez en este viaje, tengo que probar la versión más urbana del auto-stop: a las afueras de Ashland, en la rampa de acceso a la autovía. No tardo mucho en encontrar quien me lleve.

Dirección Yreka para mí
El PCT retoma la dirección norte, acabado ya el larguísimo rodeo, a distancia, del monte Shasta, aún visible, cuando la orografía lo permite. En esta zona de Oregón, el sendero discurre por terreno de montañas modestas y relieves suaves, praderas resecas y doradas y, cómo no, bosque. Una vez más, y como en muchas otras ocasiones, estos paisajes me recuerdan mucho a los de muchas montañas del interior de la península Ibérica, salvo porque aquí hay mucho más bosque pero me resulta fácil imaginar cómo quedaría todo esto si el bosque desapareciera, como nos ha desaparecido a nosotros. Otra sutil diferencia es que aquí, en invierno, esto se llena de nieve hasta altitudes considerablemente bajas; el invierno es duro aquí pero, ahora, es verano y hace calor.

Praderas doradas al norte de Ashland
Al rato, me encuentro a más conocidos: Rolling Thunder, Tadpole, Sunny y Go-Big, que llegaron juntos a Ashland y juntos han salido, esta misma mañana. Revolotearé a su alrededor durante unos cuantos días.
El día transcurre sin más por paisajes no excesivamente estimulantes; al menos, el calor es soportable y el terreno es sencillo pero salir tarde implica, inevitablemente, no poder hacer muchos kilómetros. Llegar a Hyatt Lake es algo que doy por bueno; allí, hay un camping con un rinconcito específico para senderistas. El camping no tiene servicio alguno pero sí me puedo dar una ducha; no está mal, para hacer una reintroducción progresiva a la vida del sendero.
En la zona de senderistas, está acampado Trucker, a quien no conocía. Es un chaval jovencito pero con alguna que otra idea bastante clara y tenemos una conversación interesante sobre los pros y contras de la sanidad pública o privada. Está bien contrastar opiniones.
Día 104: Hyatt Lake Campground - Highway 140 (30.4 m. / 48.9 km.)
Hoy sí que salgo pronto, así que toca día de largo kilometraje. La primera mitad no tiene mayor historia, es una continuación de lo de ayer: relieves suaves, mucho bosque, algún lago... vistas ocasionales del valle donde se sitúa Ashland, atrás al monte Shasta y, esto ya más interesante, hacia delante, al monte McLoughlin. Más interestante porque esto es lo que está por venir; el PCT bordea las faldas de McLoughlin, que es otro perfecto cónico volcánico. No tan grande como Shasta pero muy notable también.
Me cruzo habitualmente con el cuarteto de ayer, según ellos o yo paramos para descansar. Tras la mañana de rutina y el siempre descorazonador cruce con una carretera, llega lo mejor: antes de McLoughlin, el sendero bordea otro volcán, Brown Mountain. Un vistazo al mapa me recuerda los días de Lassen y Hat Creek: la inconfundible representación y la menos aún inconfudible palabra repartida por la hoja: "lava".

Volcán McLoughlin
No se ve el propio monte porque el bosque lo oculta. Es curioso cómo estas montañas sólo son visibles desde la distancia. Si estás bajo el propio volcán, basta la más mínima cobertura de árboles (que nunca falta) para ocultarlo. Supongo que es consecuencia de las laderas tan regulares y relativamente tendidas; no hay grandes paredes, la erosión aún no ha tenido tiempo de crearlas. En el mapa, Brown Mountain aparece como un montón de curvas de nivel que forman círculos casi concéntricos. El tiempo ni siquiera ha alcanzado a dibujar vaguadas en esas laderas.
Por otra parte, empieza a hacerse evidente en el entorno que esto es terreno volcánico: de cuando en cuando, y cada vez más a menudo, aparece un claro pedregoso en el bosque; las rocas son oscuras y angulosas, inconfundíblemente jóvenes. No sé qué me sorprende más: si estas curiosas pedreras o el hecho de que el bosque haya crecido y poblado como lo ha hecho esta tierra que, geológicamente, nació anteayer.

El PCT, a través de las pedreras volcánicas
A estas alturas, camino con los cuatro. La disponibilidad de agua nos lleva a todos al mismo sitio. Lástima que allí hay una carretera pero es allí donde encontraremos un arroyo. La carretera es muy pequeña y sin casi tráfico, de todas formas. Será por aquí cuando tenga mi segundo encuentro conocido con un oso aunque sólo de oído; fue suficiente con ser el tercero en la fila para que, cuando llegué allí, el oso ya no estuviera a la vista. Tadpole sí que lo vio.
Llegando a la carretera, encuentro una nota, con la diferencia, con respecto a la mayoría de las que he venido encontrando, que esta ¡es para mí! Qué ilusión... Es de Shooter, con quien contacté, via e-mail, desde Ashland y que tiene un cierto sentido para encontrar senderistas por el camino. Ha dejado la nota por si acaso pero me le encuentro en la carretera. Ha venido para proponerme sustituír a los alemanes (Sauerkraut y Alina) en su proyecto de documental, ya que estos tuvieron que dejar definitivamente el sendero debido a los problemas de espalda de Sauerkraut. La cosa implica llevar una cámara de vídeo: torpedo a la línea de flotación de mi estrategia ultraligera... pero no puedo decir que no, esto va a ser divertido.
Shooter acampa con nosotros. Como novedad, hace frío.
Día 105: Highway 140 - Meadow before junction to Seven Lakes trail (27.3 m. / 43.9 km.)
Shooter está siguiendo a varios thru-hikers de la temporada 2006 para su proyecto de documental. Les sigue, les filma y les da una cámara para que vayan poniendo ahí lo que les parezca. Nos conocimos en el metro cero, hace 105 días; hablé para él entonces pero todo quedó ahí hasta que, en Ashland, recibo un mensaje-e donde me dice que la cámara de Alina y Sauerkraut ha quedado huérfana; intuyo que le interesa dar color al proyecto a base de incluír algún no americano y ha pensado en mí.
- Shooter, recuerda lo estropeado de mi inglés...
- ¡No importa!; tú di lo que quieras, lo que sea... sé tú
mismo...
Él verá... yo ni siquiera he tenido nunca una cámara de vídeo. Espero no llegar al final y darle siete cintas vacías o algo así...
Go-Big era de los que madrugaba y, los otros tres, de los que no; veo que se impone el número y Go-Big se adapta al nuevo ritmo. Hacía mucho que no compartía campamento con todos estos. El caso es que yo estoy listo cuando alguno aún se está desperezando y salgo delante, seguido por Shooter.
Es duro esto de ser estrella de las pelis... hace un frío de pelotas y caminando no se está tan mal pero cuando paramos para rodaje estático, me quedo congelado. En fin, ya se sabe... la fama cuesta, blah, blah, blah... todo sea por la fama.
Shooter tiene su trabajo de lunes a viernes y aprovecha los fines de semana para ir a buscar a sus senderistas. Hoy es sábado. Aún no tiene disponible la cámara que sobra y acordamos que me la mandará por correo a Shelter Cove, cinco días más allá.
Nos despedimos y me dedico a caminar a buen ritmo; para quitar el frío y para recuperar el tiempo gastado, que no perdido. Quiero llegar a Crater Lake mañana.
El sendero asciende sobre las faldas de McLoughlin, impresionante montaña, aunque invisible desde su propia ladera. Entro en Sky Lakes Wilderness, ¡eso suena bien! Significa que, por un tiempo, no habrá carreteras, ni pistas ni nada y, además, me gusta ese nombre, suena muy evocador.
Efectivamente, Oregón está empezando a mostrar su mejor cara. A cuentagotas, porque el bosque no da tregua; todo es bosque, ¿alguna vez habéis oído hablar de los inmensos bosques de Oregón? Vive dios que son ciertos, doy fe... pero, ya digo, entre árbol y árbol, se empiezan a colar lagos azules; grandes, pequeños, finos o gordos. La "rutina" mejora a cada kilómetro.

Bosques de Oregón. McLoughlin, al fondo, se va quedando atrás
En un cruce (de senderos), me encuentro con los cuatro, que me adelantaron durante la operación fílmica. Me cuentan que están esperando encontrarse con Barney y Sandy, trail angels de San Diego a quienes ya conozco, una simpática pareja que planea recorrer el PCT el año que viene y, mientras, están haciendo secciones y propagando su buena voluntad por esos senderos del mundo. La última vez que me encontré a Barney, allá por el sur de California, me dijo que nos volveríamos a ver en Oregón y que me regalaría otra galleta. Ha llegado el momento.
Por lo que me cuentan, esperan que Barney y Sandy hayan establecido campamento base en Mazama Village y empezado a caminar hacia el sur, hasta encontrarse con ellos; y, ahora, conmigo. Quiero mi galleta.
Necesitaba comer y descansar y dejo que salgan los demás. El siguiente tramo es de ascenso hasta una cresta relativamente alta, cerca de los 2000 metros, y Oregón empieza incluso a ofrecer vistas. No muchas, sigue dominando el bosque, pero se agradece el relativo fin de la reclusión.
Un recodo más y allí me encuentro a todos, Barney y Sandy incluídos, a quienes me alegro mucho de volver a ver. No una sino todo un tupperware lleno de galletas, se traen. Si ya decía yo que estos dos eran buena gente...
El grupo ha crecido a siete y, todos juntos, pasamos por zonas de crestas aéreas, algo inédito todavía desde que estamos en las Cascades. No dura mucho pero ha sido espectacular.
Acampamos en el siguiente arroyo. Sólo nos sobran los mosquitos pero, por lo demás, nos lo pasamos muy bien. Es 12 de agosto... ¿qué narices hacen los mosquitos aquí a estas alturas?
Día 106: Meadow before junction to Seven Lakes Trail - Mazama Village (23.5 m. / 37.8 km.)
Barney y Sandy tienen su coche en Mazama Village y un par de sitios reservados en el camping, donde nos invitan a todos a pinchar nuestros amagos de tienda de campaña.
Mazama Village merece un comentario: en realidad, la denominación más significativa para el lugar es Crater Lake. Crater Lake es, como su nombre indica, un lago en un cráter, cosa siempre atractiva y espectacular allá donde sucede pero es que este no es un cráter cualquiera, ni un lago cualquiera.
La historia es como sigue: monte Mazama, hace 6800 años; Mazama es uno de los grandes volcanes de las Cascades, a la par con Shasta, Rainier, etc., hasta que, en una erupción gorda, el volcán explota. Desaparece casi todo el monte, dejando sólo la base y un cráter circular de 60 kms. de diámetro (¿había mencionado alguna vez que, en América, todo es grande?). El cráter tarda 800 años en llenarse, siendo su único aporte la precipitación, lluvia y nieve. Alcanza una profundidad de casi 600 metros, lo que le convierte en el lago más profundo de Norteamérica y séptimo del mundo. Y así le vemos hoy, con el dramático añadido de ese cráter secundario que, a modo de isla en el lago, aparece en el centro del circo.
Crater Lake es un lugar increíble, espectacular. De esos que salen en los posters que la gente pega en la pared de la oficina, la agencia de viajes o la consulta del médico. Impresionante a la vista, más aún cuando piensas en su origen y en que ahí, una vez, había una montaña. Indescriptible. La tierra es un ente vivo y en sitios como este es fácil sentirlo.
Crater Lake es parque nacional, debido a su singular valor paisajístico y geológico. Mazama Village toma su nombre de aquel del antiguo volcán y no es más que un camping, una tienda y un restaurante, enfocado a los turistas que quieren visitar Crater Lake pero perfecto para los senderistas del PCT: el sendero pasa a un kilómetro del lugar, justo antes de subir al borde del cráter.
Por esto último, hoy será el día de Mazama Village pero no será hasta mañana, tras seguir adelante, cuando iremos llegando al borde del cráter propiamente dicho; no obstante, y vista la descripción, adelanto acontecimientos y pego aquí la imagen que intenta valer más que no sé cuántas palabras:

Crater Lake y Spirit Island
Valga decir que esto es tan grande que resulta imposible meterlo todo en una foto. De hecho, las únicas fotos que realmente dan buena idea del lugar son aéreas porque, desde el suelo, la única forma de fotografiar el cráter (y de verlo) es desde el propio borde y, ahí, estás demasiado cerca como para abarcar los 60 kms. de circunferencia en una sola toma. Y un gran angular deforma las cosas. El borde del cráter está a unos 2000 metros de altitud; la superficie del lago, sobre 1800.
Sirva todo lo anterior a modo de introducción a lo que todos tenemos en mente al comenzar a caminar hoy; a todo eso que nos espera ahí delante. Hoy, llegaremos a Mazama Village y pasaremos la tarde con nuestros amables anfitriones, Barney y Sandy.
El día no es trivial, aún hay muchos kilómetros que recorrer pero yo estoy decidido a tener mi ración de descanso y, aún así, salir pronto mañana; para ello, madrugo, salgo pronto y camino sin descanso, todo lo rápido que puedo, pero sin sufrir; sólo deprisa.
Salgo antes que todos los demás; ellos no van a salir pronto mañana y se permiten tomarse las cosas con más calma. El entorno continúa lo recientemente pasado, con crecientes señales de que esto ha vivido vulcanismo reciente. Merece mencionar que, cuando explotó el monte Mazama, cubrió media Norteamérica de cenizas y que, aquí, estamos, literalmente, caminando por encima de los restos de aquel suceso. Por supuesto, esto es 90% bosque pero, si miras al suelo, notas algo especial. Es suelo, tierra, polvo... pero todo tiene una pinta especial. Allí donde los árboles dejan un hueco, aparecen fantasmagóricas extensiones de terreno extrañamente desolado.
Pumice Flat, Scoria Cone... son algunos de los nombres de la topografía local, señal clara de dónde nos estamos metiendo. El más curioso es el de Oregon Desert que, a pesar de la denominacion, no es un desierto o, por lo menos, no ahora; una planicie cubierta de bosque donde, de alguna forma, se adivina el origen del suelo.

Esto es el Oregon Desert... ellos sabrán...
El día es muy agradable, con calor moderado y paisajes interesantes pero me concentro en rendir al máximo y llegar cuanto antes. Así, me presento en Mazama Village a las 14.00 h. y allí me encuentro con caras conocidas: Smiley y Blue Suit. Con Blue Suit no hay tregua, este hombre es la ironía andante... pero me cae bien. Smiley está haciendo la colada y tiene una pinta muy graciosa con los pantalones de lluvia y la chaqueta de plumas (sin nada debajo), con el calor que hace... para que luego digan de mi minifalda...
Blue Suit se marcha enseguida pero con Smiley estoy un rato, mientras su colada se procesa. Mazama Village, ya digo, no tiene nada más que el camping pero el edificio este parece pensado para los senderistas: tiene una tienda, donde voy a hacer las compras para la siguiente etapa, y, en una esquinita, unas duchas y un par de lavadoras y secadoras; así que mezclo obligación y devoción, esto es, voy alternando los caprichos gastronómicos con el lavado, corporal y de todo lo demás.
Smiley, en su línea, se larga cuando termina los deberes; este hombre no se permite descansos. Al rato, llega toda la tropa. Ya limpito, me instalo con ellos en el camping y vamos en procesión al otro edificio; un añadido tan reciente que no estaba en las guías y supone, por tanto, una agradable sorpresa: ¡han hecho un restaurante! y tiene buffet de tarifa plana. Ahora lamento haberme comido tantas chucherías...
La cena sabe casi tan bien como la compañía.

Senderistas varios después de haber comido bien. Mira cómo sonríen todos...