Viajar
a Pie |
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Pacific Crest Trail, 2006: Norte de California
Sección 16: Etna - Seiad Valley |
Día 97: (Etna ->) Etna Summit - Big Rock Camp (27.3 m. / 43.9 km.)
Sólo Mike y yo pensamos salir de Etna por la mañana. Dave, el dueño de Alderbrook Manor, nos lleva al sendero; no a nosotros, a todos los senderistas que se alojan allí. Es parte del servicio, al parecer aunque, en el fondo, es más parte de la amabilidad de Dave. Son 17 kms.
El caso es que, obviamente, Mike y yo vamos juntos en un mismo viaje a Etna Summit. Ya apalabramos la hora anoche.
Madrugo para que me dé tiempo a un último homenaje a ritmo pausado; cojo la bici y repito el lugar en el que desayuné ayer que, además de ser ideal, es el único abierto a las 7 de la mañana. Salir bien alimentado es casi una orden.
Desde que Go-Big nos informó ayer sobre la situación real de los incendios en Marble Mountain Wilderness y la postura del servicio forestal al respecto, estamos más tranquilos y la mayoría de nosotros, si no todos, tenemos firmemente decidido tomar el PCT por muy cerrado que esté pero eso no quita una cierta sensación de inquietud. En el pueblo, hay un cartel anunciando a los thru-hikers una alternativa... ¡en autobús! que consiste en llegar a Seiad Valley tomando un par de autobuses, uno de los cuales sólo funciona los viernes, o los fines de semana, no sé... y hoy es viernes pero a mí me da igual, no pienso coger ningún maldito autobús. Yo quiero caminar de Méjico a Canadá y, si tengo que ir por una carretera, lo haré... pero sólo si no hay más remedio. De hecho, ya tenía vista la que sería la ruta por carretera hasta Seiad Valley pero, por el momento, Mike y yo estamos en Etna Summit, leyendo el letrero que bloquea el sendero y avisa, entre otras cosas, que si pasas estás violando la ley y lo pagarás por el resto de tus días, blah, blah, blah... "Mike, tú eres americano... yo no sé nada, yo te sigo...".

Yo no entiendo inglés...
Así, con un punto de incertidumbre, nos despedimos de nuestro anfitrión Dave y entramos en Marble Mountain Wilderness.
Mike me cae muy bien pero sé que es un tío muy privado y no sé hasta qué punto le agradará caminar con alguien más, a estas alturas. De momento, salimos juntos.
Marble Mountain Wilderness es parte de las montañas Klamath y el entorno sigue la tónica de las últimas etapas: cimas notables, alrededor de los 2000 metros; sin esa espectacuridad que tumba de espaldas pero con recorridos que siguen, en lo posible, las crestas, por encima del bosque y con grandes panoramas. En esta zona también hubo glaciación, lo que propicia abundancia de lagos que, aunque no siempre queden cerca del propio sendero, añaden ese punto de color.

Por la cresta en Marble Mountain Wilderness
Camino con Mike y, como vamos charlando, voy menos pendiente del paisaje; es lo habitual: viajar solo te da ese punto adicional de atención a lo que te rodea que pierdes cuando compartes el viaje con alguien más pero, por otro lado, Mike es muy agradable y disfruto mucho de su compañía. Me cuenta muchas cosas interesantes, desde la tradición cervecera hasta la vida en Seattle y Portland, sus dos ciudades. Y, como es habitual tras un descanso en un pueblo, con todos los excesos gastronómicos que ello conlleva (merecidos pero excesos, al fin y al cabo), caminamos horas y horas sin apenas parar y sin apenas comer; realmente, no lo pide el cuerpo (ya lo pedirá...). Esto nos hace avanzar mucho y poder aspirar a completar la sección en dos días, a pesar de haber salido relativamente tarde.
De momento, ni rastro de incendios. Cuando nos encontramos con otro senderista que viene de frente, la pregunta es obligada e inmediata: ¿Y bien...? Nos dice que nada de nada, ningún incendio en el PCT ni cercanías... pero que se acaba de encontrar con un tío que le ha dicho que no debería estar ahí, que era una sección cerrada y que le iba a multar... pero que no iba uniformado ni nada y no le ha hecho caso. Mike opina que puede haber sido Smiley, que sabemos que está delante nuestro y que, según Mike, es capaz de gastar bromas de esas... pues, hombre... Smiley tiene su sentido del humor pero no me le imagino diciendo esas cosas...
Un rato después, nos encontramos con el sujeto en cuestión. Es un thru-hiker que no conocíamos y, debo decir, otro pedazo de personaje: Blue Suit. El porqué de tal alias es bien obvio: camina con un buzo, uno de esos azules de toda la vida y, tras cruzar con él no más de cuatro palabras, tenemos claro que es el tipo exacto de persona que gastaría una broma como la mencionada. Irónico, irreverente y un tanto sobrado, no es el estereotipo que mejor me cae pero, como suele ser, también tiene su corazoncito... aunque tardaré en vérselo. No esta vez, desde luego.
Blue Suit es de los thru-hikers más minimalistas y ultraligeros que he visto en este viaje, lo que me llama siempre la atención, pero no le comento nada; me intimida un poco.
El humo se hace más denso por momentos. El horizonte está más oculto que nunca. Tras muchos kms. por las alturas, el PCT desciende a una bonita esplanada a los pies de Marble Mountain, la montaña que da nombre a la zona y que, al parecer, !es de mármol! o, al menos, hay mucho mármol en su composición, como atestiguan las piedras que se ven por el suelo. Justo ahí, se encuentra un puesto de Rangers y, por si acaso, pasamos deprisa aunque, aparentemente, el lugar está vacío.
El sendero vuelve hacia arriba y, un poco más allá, muy tarde ya, nos acomodamos en plena cresta, enfrente de la montaña de mármol, en un lugar expuesto pero muy bonito; Blue Suit, en un alarde de socialidad, acampa un poco más para allá. Él verá.
Día 98: Big Rock Camp - Seiad Valley (29.2 m. / 47 km.)
Hoy va a ser un día muy largo si queremos llegar a Seiad Valley pero tenemos claro que queremos. Por lo menos, contamos con que será fácil: desde nuestro campamento, a unos 2000 metros de altitud, tenemos que descender al que, hasta ahora, va a ser el punto más bajo de todo el PCT: 411 metros, en Seiad Valley.
Mike se levanta super-pronto y sale antes que yo, que le sigo lo más pronto que puedo. No se trata ya de llegar a Seiad Valley sino de hacerlo ¡antes de que cierre la tienda! así que hay que apresurarse. Por nada del mundo me perdería el momento de la zampada inicial, aunque sólo sean dos días desde Etna.

Marble Mountain, a la luz del amanecer
Seiad será una parada sin descanso; después de los 47 kms. que serán necesarios hoy, saldré de allí mañana mismo; es una parada que obviaría de no ser porque el PCT pasa por allí y, además, hay un camping donde dormir barato. La pela es la pela; sobre todo, cuando sale de los ahorros.
Seguimos por cresta, con panoramas amplios tapados por el humo, pero todo sigue siendo muy bonito. Cuando paso por un lago junto al sendero, decido que a la mierda con las prisas: me apetece un baño. No me permito muchas licencias de estas en la carrera hacia Canadá pero cuando el cuerpo te lo pide de verdad, es que es momento de hacer el debido paréntesis. En el fondo, son 20 minutos y el baño me sienta muy bien.
Tras un collado, el sendero sube a Big Ridge (la Gran Cresta, o algo así) y, desde ahí, tengo, por fin, una vista lejana de algunas columnas de humo que surgen de entre los árboles. Por fin, los famosos incendios. Están muy lejos; el único visible está como dos o tres valles más allá, con un par de crestas notables en medio... imposible que llegue hasta el PCT. La columna de humo más grande de todas está, aún, una cresta más allá y, aunque esa sí es grande y, probablemente, corresponde a un incendio importante, está tan lejos que, para que llegara hasta aquí, tendría que quemarse media California. No puedo evitar sentir cierto enfado por el celo protector de las autoridades de sillón. Obviamente, les importa un carajo el PCT o el hecho de que haya unas cuantas docenas, o centenas, de personas intentando caminar por él desde hace meses y que necesitan pasar por aquí; aquí y ahora, ni por otro sitio ni en otro momento. Estoy seguro de que habrá alguna carretera que está más cerca de ese incendio que el PCT y que, por supuesto, no habrán cerrado... pero, claro, las carreteras y sus coches sí que importan; el PCT y sus senderistas, no. Es más fácil cerrar toda la zona y todos sus senderos que estudiar el tema, hilar más fino y cerrar sólo aquellos senderos que estén realmente amenazados. En el fondo, se hacen, nos hacen, flaco favor: desde ahora, tengo claro que no puedo confiar en las autoridades para mi seguridad y eso es mala cosa. En fin...
Fin de los recorridos por cresta: el PCT inicia la inmersión en un valle de dirección norte-sur que, a base de seguir, le llevará al valle principal, Seiad, de orientación este-oeste, por donde discurre el río Klamath, la principal arteria de drenaje de la región. Hay que cruzar este valle para continuar hacia Oregón.
Según bajo, alcanzo a Mike; sabía que no podía estar lejos. Continuamos cerca, aunque no estrictamente juntos, mientras el entorno recupera las sensaciones propias de los valles profundos: vegetación selvática, mucho calor, humedad, sensación de opresión y un ojo, o dos, puestos en el poison oak, que vuelve a aparecer. Afortunadamente, parece que, según vamos hacia el norte, su límite altitudinal va variando y ya no se le encuentra por encima de 1000 metros. Hoy no veo ninguna serpiente, aunque estoy seguro de que las hay.

Grider Creek
Ya en el fondo del valle, interminable y recluído recorrido hasta que, por fin, emergemos en una pista, a casi las puertas del Klamath. Mike se toma un descanso ahí y yo decido seguir la carrera contra el tiempo; los horarios de las tiendas en estos sitios tan minúsculos no se pueden dar por sentados.
Encima, es necesario un cierto rodeo y un tramo de carretera para llegar a Seiad porque el Klamath es un río muy grande y el único puente está en la dicha carretera. Hay historias de gente que intentaron vadearlo para evitar todo eso y creo que no quedaron muy contentos con la experiencia.
Seiad Valley es de lo más minúsculo. Cuatro casas, contadas. En realidad, el núcleo del pueblo, si se le puede llamar así, es el camping y el edificio anejo, que aloja la inevitable oficina postal, la tiendilla y un mini-garito de hamburguesas. Llego a las 18.00. Hoy es sábado y, si bien la tienda abre hasta las 19.00 a diario, el garito sólo está disponible hasta tan "tarde" los sábados. Bingo, llego a tiempo. Y allí encuentro a Blue Suit y Smiley, sentados a la mesa y acompañados de una simple pero espléndida hamburguesa. Tiempo justo para pedir una para mí y hacer las compras. Mike llega unos minutos después.
Blue Suit está más simpático hoy, aunque siempre con ese poso irónico que es parte de él pero, en el fondo, me gusta. Si todo se trata de conocer mejor a la gente...

El inimitable Blue Suit frente al "complejo" bar/tienda/oficina postal en Seiad Valley
El camping es el típico americano, enfocado a autocaravanas y bestias similares pero, dado que el PCT pasa literalmente por delante de la puerta, los senderistas somos conocidos y clientes habituales y el dueño tiene un simpático apartado exclusivo: delimitado por una valla de madera y parcialmente cubierto por un pequeño tejado bajo el que nos ha colocado una mesa, sillas, una nevera y una tele. Lo de la nevera y la tele me supera pero, mira, la nevera, al menos, viene bien para guardar las cervezas y que no se nos calienten. Hace calor aquí.