Viajar
a Pie |
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Norteamérica
La tierra de los grandes espacios abiertos y, desde que la descubrimos (a nivel particular, se entiende), nuestro gran paraíso personal. Un nuevo caso en el que el hombre blanco aún no ha tenido tiempo de hacer tanto daño al entorno como en la vieja Europa y donde, junto con Nueva Zelanda, nos hemos encontrado mucho más arropados que en ningún otro lugar en lo que respecta a nuestra afición. En Europa, condicionada quizá por su falta de espacios naturales, los amantes del encuentro con la naturaleza se encaminan hacia el montañismo, con lo que no se concibe del todo el concepto del viaje a pie; y quienes practican esto último están acostumbrados a hacerlo en un entorno semiurbano. Norteamérica une ambas cosas, naturaleza salvaje y senderismo de largo recorrido, y allí hemos encontrado no sólo el lugar sino, además, el ambiente con el que nos hemos identificado plenamente.
Es, sobre todo, este aspecto, no del todo (más bien, nada) conocido, en nuestro entorno, de la cultura norteamericana lo que nos hace sentirnos allí mucho más "en casa" que en Europa y, particularmente, nuestro país.
Las zonas
Las rutas más significativas