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Suelo bañera: ¡Silsuelo!
Razonamiento
Es conocido en los ambientes ligero-minimalistas que la necesidad estricta de un suelo en forma de bañera es, cuando menos, discutible. Todos los que hemos pasado alguna noche de mal tiempo bajo un toldo bien colocado y situado sabemos que eso suele ser más que suficiente para mantener el agua lejos (lo suficiente, al menos) de nuestro espacio vital y que el agua no va automáticamente a discurrir por el suelo formando regueros que inevitablemente (por aplicación directa de la conocida ley de la mala leche de los cuerpos inanimados) se dirigirán a nuestro saco de dormir...
Dicho esto, no es del todo buena idea domir con el aislante directamente sobre el suelo, y no precisamente por el potencial peligro del agua de lluvia invadiéndonos sino por algo mucho más simple y habitual y que ocurre independientemente de si llueve o no: un suelo, aunque sea una simple lámina de plástico, nos evita (le evita a nuestro aislante y, por proximidad, al saco) la humedad proveniente de la condensación. Esto es, pongamos algo no transpirable (el aislante) sobre un suelo aparentemente seco (no digo ya uno manifiestamente húmedo) y, al rato, la cara en contacto con dicho suelo estará húmeda. Corolario: conviene utilizar algún tipo de suelo, alguna lámina de material impermeable y ligero cuyo tamaño exceda ligeramente aquel del aislante; de esta forma, este "suelo" se llevará tanto la citada humedad como la posible suciedad y abrasión, alejando a nuestro aislante y, lo que es más importante (lo que es importante, en realidad), a nuestro frágil y preciado saco de dormir de todo eso tan malo.
El suelo puede ser algo tan simple como la citada lámina de plástico; es más, alguno de estos backpackers locos incluso venden una ¡específica! que pesa y ocupa una ridiculez; pero, como plastico que es, no cabe mucha más opción que extenderla en el suelo y, si hace falta (y suele hacerla), colocar algún peso en los bordes para que el aire no te la eche sobre la cara. Funciona bien, doy fe, pero si bien desde el sillón de casa siento que no necesito nada más, en el monte, a veces, recuerdo, he deseado tener algo más sustancial. Y, sí, por qué no decirlo, más convencional. Y he aquí que rescato una idea aplazada una y otra vez. Un suelo en bañera.
Es fácil imaginar la ventaja básica de un suelo en bañera sobre una lámina plana de lo que sea: protección adicional contra salpicaduras y contra la posibilidad de que el famoso reguerillo, por fin, se cuele en nuestros cuarteles e intente darnos la noche. Difícil lo tendría para escalar la minipared que ahora se encontraría.
Plantemiento
En realidad, será poco más que esa lámina plana sólo que, necesariamente, será de algún material textil (¿alguien imagina cuál?) porque necesitaremos hacer alguna costurita de nada y tendrá unas pequeñas paredes verticales.
El material base, por supuesto, el ubicuo silnylon. Lo de siempre: impermeable, ligero, resistente... resbaladizo, lo cual le hace difícil para trabajar y, atención, delicado para utilizar como suelo: hay que anclarlo bien o nos podremos pasar la noche reptando cuesta arriba a nada que el terreno esté mínimamente inclinado. Mínimamente es suficiente (de esto también doy fe).
La idea es construir un suelo lo más minimalista posible: ajustado en tamaño al espacio requerido para una persona, con un pequeño márgen para que esos sacos tan deliciosamente gorditos (y que, por ello, se expanden hacia los lados) no estén en contacto con las impermeables mini-paredes y el conjunto sea cómodo y permita dormir, darse vueltas, etc. con la despreocupación que uno necesita para dormir tranquilo.
Construcción
El problema del la resbalosidad (o como se llame la cualidad de resbaladizo) se soluciona a base de elementos de anclaje: un lazo de cinta plana cosido en cada esquina. Otra serie de lazos análogos se coserá en el borde superior de cada esquina para "levantar" las paredes.
El ancho de un rollo de silnylon es más que suficiente para un suelo individual, con lo que las únicas costuras necesarias (aparte de la del perímetro, útil para sellar el corte y evitar el deshilachado) serán las que, en cada esquina, forman la "pared": cuatro pequeñas costuras de longitud la altura de la mini-pared. No hace falta sellar nada.
Para los cordajes necesarios para mantener el conjunto tenso y formar la bañera, he utilizado una fina cuerda de poliéster: 1.5 mm., escandalosamente liviana. El nylon es más adecuado (más fuerte que el poliéster y con más elasticidad... no sé si esto último es bueno o malo para esta aplicación concreta) pero el cordón de nylon más fino del que dispongo es de 2 mm. Dyneema es mejor aún pero, de nuevo, 2 mm. es lo más fino que tengo. Esta es una aplicación en la que las cuerdas no van a tener que soportar grandes tensiones, ni sostenidas ni traumáticas, así que lo mejor es utilizar lo más fino y ligero posible. Este cordón es bastante rígido y no forma líos fácilmente; soporta los nudos típicos (ballestrinque, ocho...) sin deslizar. Por si fuera poco, tiene un color rojo mate muy majo. Me gusta.
Detalles de las esquinas, sus lazos de cinta y cordones |
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Uso
Los lazos de cinta plana que sujetan el suelo al suelo (me explico, ¿no?) aceptan piquetas pero es más "barato", en términos de peso, utilizar una sección (2.5 m., en este caso) del cordón arriba mencionado y utilizar las piquetas ya existentes y clavadas (las que sujetan el toldo). Se pasa cada uno de los cuatro cordones por una piqueta y se tensiona sobre sí misma con un nudo ajustable.
Para levantar las mini-paredes y formar la bañera, se procede de forma análoga; esta vez, necesitamos un soporte vertical, para lo que se pueden usar los bastones o, mejor aún, y sin salir de debajo del toldo, los nuevos lazos de cinta que acabo de coser para la ocasión en la cara inferior del Siltoldo (y que vienen habitualmente de serie en los toldos comerciales: Cave, Spinnshelter y Hex los tienen); nuevamente, se pasa la cuerda de cada esquina por el soporte vertical y se tensiona sobre sí misma con el mismo nudo ajustable.
Versiones
Las especificaciones para el primer Silsuelo partieron de unas dimensiones que me parecieron ajustadas pero tirando a amplias, con la intención de hacer un chisme que resultara cómodo y funcional y sin preocuparme, por el momento, por el peso: ya veríamos qué salía.
Una vez construído, usado y pesado, me planteé reducir un poco el peso a base de ajustar dimensiones y de ahí ha salido la versión segunda, que aún no he tenido ocasión de utilizar de verdad.
Por otra parte, el Silsuelo2 corrige un pequeño fallo del primero que no vi hasta que estuvo terminado: en aquella primera versión, para que las paredes quedaran tensas y bien erectas, tenía que tirar de los cordajes no sólo hacia arriba sino ¡también hacia fuera! Si no, el borde superior de las paredes quedaba flácido y sin tensión, dando una imagen un poco penosa e incluso comprometiendo la funcionalidad (las paredes quedaban un tanto caídas). La solución es sencilla y la apliqué en el número 2: hacer las paredes trapezoidales (no rectangulares), con el borde superior más corto que la base. Con esto, basta con tirar hacia arriba de las esquinas (que será la situación normal cuando cuelgue el Silsuelo del soporte vertical que esté usando para el toldo).
La primera versión del Silsuelo ha acabado con las siguientes especificaciones:
Dimensiones: 210 x 85 x 12 cm.
Peso: 135 gr. (sin cordajes). 152 gr (con cordajes)
Vista general, vivac en salón:

Silsuelo. El aislante es un Ridge Rest, 183 x 50 cm.
Desde entonces, el silsuelo ha tenido ocasión de salir a pasear
Más reducido y con paredes de perfil trapezoidal; por lo demás, idéntico al anterior.
Especificaciones:
Dimensiones: 210 x 75 x 7 cm.
Peso: 93 gr. (sin cordajes), 112 gr. (con cordajes)
Como este aún no ha salido de casa, pues en casa:

Silsuelo2. El aislante es un Sirex, 185 x 55 cm.
Perfectamente desenfocado detalle de los enganches donde se puede apreciar la forma de trapecio de la pared:

Otra, para gastar un poco de ancho de banda:

Publicado el 20/10/2005
Actualizado el 23/03/2006